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Tegucigalpa, Honduras.- El nuevo secretario de Educación, José Darío Cruz Zelaya, recibía casi 44 mil lempiras mensuales por dos plazas docentes vinculadas al instituto nocturno Abraham Lincoln, cerrado aproximadamente desde 2014 en Tegucigalpa. Aunque las autoridades aseguran que fue reubicado en el Instituto Tecnológico de Administración de Empresas (Intae), la dirección de ese establecimiento no proporcionó los registros solicitados para acreditar el cumplimiento de sus jornadas laborales.
La Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus, mediante el análisis de documentos, entrevistas y visitas de campo, devela profundas contradicciones en torno a las plazas docentes asignadas al recién nombrado ministro de Educación.
Un comprobante de pago de octubre de 2026, obtenido por EL HERALDO Plus, consigna unos 37 mil lempiras por una plaza de consejería estudiantil de 36 horas clase semanales y otros 6,400 lempiras por una segunda asignación de diez horas. Ambas permanecen registradas a nombre del antiguo Abraham Lincoln, ubicado en la colonia Kennedy de la capital.
Las asignaciones corresponden a las plazas 08-01-50046-000113, de consejería estudiantil, y 08-01-50046-000060, de docencia. Los dos registros suman 46 horas remuneradas semanales, aunque, según la explicación de las autoridades educativas, diez de ellas corresponden a un beneficio salarial que no exige trabajo adicional.
Para esclarecer el origen de las asignaciones y las circunstancias que rodean estos pagos, este equipo periodístico buscó la versión de Cruz Zelaya, pero no obtuvo respuesta.
Aunque Cruz Zelaya no respondió a las consultas de EL HERALDO Plus, recurrió a un intermediario para transmitir advertencias sobre las posibles consecuencias de publicar los hallazgos sin contar con su versión, pese a que se le había brindado la oportunidad de pronunciarse.
Ante la ausencia de explicaciones, se acudió a la directora departamental de Educación de Francisco Morazán, Digna Italia Ruiz, para determinar la naturaleza de las plazas, las funciones que respaldaban los pagos y dónde debía desempeñarlas.
Ruiz explicó que Cruz Zelaya conservaba su plaza de consejería desde que trabajaba en el Abraham Lincoln, pero, tras el cierre del instituto, fue reubicado en el Intae. Sin embargo, no precisó cuándo ocurrió el traslado.
Sobre las dos plazas, Ruiz explicó que Cruz Zelaya tiene asignadas 36 horas clase semanales como consejero estudiantil y otras diez horas registradas como una segunda plaza docente. En palabras sencillas, por la primera debe cumplir una jornada laboral, mientras que por la segunda recibe una remuneración sin tener que trabajar esas diez horas adicionales, debido a un beneficio adquirido años atrás, según la funcionaria.
“Son 36 más 10 horas. Eso es un beneficio que hubo hace muchos años atrás y no lo tenemos todos los maestros, solo los preexistentes”, explicó Ruiz, al señalar que se trata de un derecho salarial conservado por determinados docentes.
Para verificar el cumplimiento de las funciones de Cruz Zelaya, Ruiz recomendó acudir directamente al Intae, donde la dirección debía proporcionar los registros de asistencia y demás documentos que respaldaran sus jornadas laborales.
Alrededor de las 3:00 PM del jueves 5 de noviembre, este equipo periodístico acudió al Intae para verificar si Cruz Zelaya cumplía las 46 horas semanales correspondientes a sus plazas de consejería estudiantil y docencia.
La directora del instituto, Carmen Canaca, confirmó que Cruz Zelaya había sido asignado al establecimiento en 2026. Según explicó, desempeñaba sus funciones durante la jornada nocturna, bajo una modalidad educativa híbrida que combinaba actividades presenciales y virtuales, entre ellas el seguimiento a estudiantes y la supervisión de la asistencia docente.
“Él sí ha estado acá todo este año, sí se ha presentado”, aseguró Canaca, quien también defendió su desempeño: “En lo que compete, en lo que ha trabajado acá conmigo, él lo ha hecho muy bien”.
Las declaraciones de ambas funcionarias dejan sin esclarecer dónde trabajó Cruz Zelaya durante los años anteriores a 2026. Ruiz aseguró que fue reubicado tras el cierre del Abraham Lincoln, aproximadamente en 2014, pero no precisó cuándo ocurrió el traslado. Por su parte, Canaca afirmó que fue asignado al Intae hasta 2026. Por tanto, se desconoce en qué centro educativo estuvo asignado y qué funciones desempeñó durante ese período, pese a que continuaba percibiendo remuneraciones por sus plazas docentes.
Canaca también informó que Cruz Zelaya solicitó licencia para separarse temporalmente de sus dos plazas docentes tras asumir la Secretaría de Educación. Añadió que el funcionario acudió al instituto para despedirse del personal y que las licencias cubrirían inicialmente el período restante del año lectivo.
No obstante, cuando se le solicitaron las bitácoras de asistencia docente, los diarios pedagógicos, los planes de actividades, los informes de las funciones desempeñadas, las licencias y otros documentos que permitieran acreditar el cumplimiento de sus obligaciones laborales, Canaca argumentó que los registros estaban bajo llave y que la responsable de la consejería nocturna tenía acceso a ellos.
Aunque Canaca argumentó que no podía acceder a los documentos porque estaban bajo llave, el artículo 65, inciso k, del Reglamento de Centros Educativos establece responsabilidades para los directores en el manejo y resguardo de los registros oficiales del establecimiento.
Ante la imposibilidad de acceder a los registros alegada por Canaca, la directora se comprometió a entregarlos alrededor de las 6:00 de la tarde de ese jueves o, en su defecto, durante la mañana siguiente (viernes). Sin embargo, no proporcionó la documentación ni respondió a los mensajes posteriores de WhatsApp en los que la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus le reiteró que estaba pendiente de recibirla.
A la falta de documentos se suma el testimonio de una fuente que trabaja durante la jornada nocturna del Intae, quien aseguró que Cruz Zelaya no asistía regularmente a cumplir sus funciones. Según su relato, mantenía una relación cercana con el círculo directivo del instituto y sus visitas se limitaban principalmente a reuniones con la directora y otras personas vinculadas a la administración.
Esta versión contradice lo afirmado por Canaca sobre la asistencia y el desempeño de Cruz Zelaya. Sin los registros oficiales solicitados, este equipo periodístico no pudo corroborar si cumplió efectivamente las jornadas laborales correspondientes a su plaza de consejería estudiantil.
Las dos plazas docentes no constituían la única fuente de ingresos públicos de Cruz Zelaya. Hasta su nombramiento como secretario de Educación, también se desempeñaba como vicerrector administrativo de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), donde percibía un salario de casi 106 mil lempiras mensuales.
Al sumar esa remuneración con los casi 44 mil lempiras correspondientes a sus asignaciones docentes, los ingresos brutos de Cruz Zelaya ascendían, al menos, a unos 150 mil lempiras mensuales, provenientes de dos instituciones públicas en las que mantenía responsabilidades simultáneas.
Los registros de la Secretaría de Educación también revelan que su hijo, Josué Darío Cruz Turcios, figura con una asistencia técnica en la Dirección General de Servicios Estudiantiles, remunerada con casi 49 mil lempiras mensuales.
Debido a la poca claridad sobre las fechas de las funciones de Cruz, se desconoce la cifra acumulada de sus pagos provenientes de las dos plazas y solo se pueden establecer proyecciones.
Cruz Zelaya asumió la Secretaría de Educación el 3 de noviembre, tras la salida de Arely Argueta. Entre las 15 recomendaciones que recibió del Poder Ejecutivo figura la eliminación de las asistencias técnicas y las denominadas plazas fantasmas, una tarea que contrasta con su propia situación laboral: percibía una remuneración por diez horas docentes adicionales que, según Digna Italia Ruiz, no estaba obligado a trabajar, mientras que de sus otras 36 horas semanales no se obtuvo documentación que acreditara su cumplimiento.
Los comprobantes salariales acreditan las asignaciones remuneradas, pero no permiten determinar si existió incumplimiento laboral. Las autoridades consultadas confirmaron la reubicación y defendieron el desempeño del funcionario, aunque no entregaron los registros solicitados para verificarlo.
Así, Cruz Zelaya pasó de ocupar simultáneamente una vicerrectoría universitaria y dos plazas docentes a dirigir la institución responsable de administrar y supervisar el personal educativo del país, sin que quedara documentalmente acreditado ante este medio el cumplimiento de las jornadas por las que recibía casi 44 mil lempiras mensuales.