Tegucigalpa, Honduras.- Ver la transformación del entorno a través de las manos de un niño es, quizás, una de las promesas más conmovedoras para el futuro del planeta. Hoy, los pasillos escolares se llenaron de un profundo misticismo ecológico donde lo que antes se consideraba desperdicio cobró una nueva y noble vida.
Con las manos llenas de residuos, sintiendo la textura de las hojas secas y el aroma del café, los pequeños defensores ecológicos experimentaron la magia de devolverle la vitalidad al suelo, descubriendo con asombro y entusiasmo que en sus propias acciones radica el poder de alimentar y sanar a la Madre Tierra.
La gran carrera por el cuidado del entorno del proyecto de EL HERALDO, Escuelas Amigables con el Ambiente, le ha metido el acelerador a fondo con el inicio de los talleres prácticos sobre la elaboración de compostaje, una jornada interactiva liderada por los ingenieros de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA).
Compromiso con la causa
El gran reto del día consistía en que los estudiantes llevaran desde sus hogares los insumos necesarios para dar vida a su abono orgánico, y la respuesta fue espectacular.
Los alumnos llegaron cargados con bolsas repletas de cáscaras de banano, huevos, restos de frutas y vegetales, bolsas de té usadas, café y cartones de huevo, listos para la acción.
El recorrido ecológico arrancó puntual a las 8:00 de la mañana en las instalaciones del Centro de Educación Básica (CEB) Lempira, donde la delegación infantil asimiló primero una detallada explicación teórica sobre las fases del compostaje.
Inmediatamente después, los escolares pasaron directamente a la práctica para armar las capas de su propia abonera, colocando en la base elementos secos como ramas, hojas y cartón de huevo, seguidos por los residuos húmedos como restos de frutas y vegetales.
Un mensaje rotundo para los más grandes
En medio del dinamismo, el estudiante Jerlin Rodríguez compartió su enorme satisfacción por lo aprendido, destacando que el procedimiento le enseñó a hacer abono y a cuidar las plantas para fortalecerlas y hacerlas crecer más fuertes.
Asimismo, el pequeño aprovechó para enviar un contundente llamado de atención, expresando que las personas deben reutilizar las cosas que se puedan porque si las botan, “entonces estarían contaminando el medio ambiente”.
La marcha verde continuó con la misma fuerza hacia el CEB Roberto Suazo Córdova, donde los escolares esperaban ansiosos con sus dotaciones de materia orgánica.
En este centro educativo, la ilusión de los pequeños líderes ambientales se multiplicó al descubrir que el compostaje, además de ser el alimento para el planeta Tierra, representa una oportunidad de comercialización y un primer paso hacia el emprendimiento.
Los estudiantes unieron sus voces para detallar que aprendieron que el compost es un abono natural que ellos mismos hacen para las plantas.
Al ser consultados sobre lo que más les sorprendió del taller concluyeron con un mensaje directo para sus hogares de que no desperdicien ni se echen a la basura las cáscaras de frutas, verduras y cartones de huevos, porque eso puede servir para muchas cosas.
Por su parte, Olman Torres, ingeniero e instructor de la SERNA, validó la importancia de llevar estos conocimientos a las escuelas a temprana edad, explicando que el uso adecuado de los residuos en casa evita que vayan a dar a los colapsados vertederos o rellenos sanitarios.
“Estos residuos generan lixiviados y si no se disponen de forma adecuada pues pueden generar contaminación tanto en la tierra como en el agua”, sentenció el experto.
Las primeras estaciones fueron cubiertas y los niños avanzan en su desarrollo como defensores ambientales. Las ideas y prácticas ecológicas serán el abono para alimentar el deseo de un mejor lugar para todos los seres vivos.
Gracias a nuestros patrocinadores
ELscuelas Amigables con el Ambiente es posible gracias al patrocinio de Walmart, Nestlé, Vanguardia, World Vision, Alcaldía Municipal del Distrito Central, Equipos Industriales, Cruz Roja Hondureña, Reciclaje Diamante, Metrocinemas y Santillana Honduras.
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Y es una suma de voluntades y trabajo en equipo con la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA), Secretaría de Educación a través de DECOAS y Alcaldía Municipal del Distrito Central.