Tegucigalpa
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Tegucigalpa, Honduras.-El ingeniero Joaquín Torre, consultor externo de la Asociación de Consultores en Ingeniería (ACI) —la firma encargada del diseño y la supervisión del puente Papa Francisco—, defendió categóricamente la estabilidad de la obra y rechazó fallas estructurales en el diseño de la obra a desnivel que está bajo auditoría por parte de la alcaldía capitalina por sus grietas.
En una entrevista exclusiva con EL HERALDO Plus, el especialista minimizó las alertas emitidas por la empresa constructora, Ingenieros Calona de Honduras (Incah), y las auditorías independientes.
"Ellos no son ingenieros estructurales, ellos son contratistas", afirmó Torre, puntualizando que las fisuras detectadas obedecen a un comportamiento físico previsible de los materiales y no a fallas en la estructura.
Además, dejó en claro que "el puente se sometió a una revisión de parte de la alcaldía. Pero el puente no está en ningún riesgo de que vaya a colapsar o nada de eso. He escuchado en la calle opiniones sin ningún fundamento".
Sin embargo, el informe al que tuvo acceso de forma exclusiva la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus no señala que la obra corra riesgo de colapso, aunque sí asegura que la estructura está comprometida.
Para el diseñador de la obra, las fisuras de entre 1.5 y 2 milímetros registradas en la estructura antes, durante y después de su habilitación parcial el 21 de noviembre de 2025, son contracciones térmicas normales del concreto provocadas de forma inevitable por los cambios de temperatura ambiental.
Torre insistió que estas anomalías superficiales fueron magnificadas ante la opinión pública y los medios de comunicación. Sostuvo que las inspecciones con rayos X demostraron que las fisuras ni siquiera traspasaron el recubrimiento del hormigón, es decir, el espacio que protege las varillas de hierro internas, por lo que nunca han comprometido la seguridad del proyecto.
A pesar de la controversia técnica, la obra destaca por su complejidad y magnitud en la capital hondureña. Torre explicó que el puente experimenta una transición geométrica en su recorrido, pasando de ser un bloque de concreto sólido a uno hueco con unos cinco metros de las bases de apoyo.
"Ahí donde termina la parte sólida y empieza la parte hueca, hay un cambio drástico de rigidez. Y ese cambio drástico de rigidez dio lugar a que cuando hubiesen contracciones, naturalmente aparecieran esas fisuras", señaló el consultor.
Según su análisis, el concreto se expande con el calor y se contrae con el frío de forma desigual debido a este cambio de masa, provocando tensiones visibles que varían según la hora del día.
Respecto al déficit de acero que señalan las auditorías independientes, el diseñador aclaró que el problema no radica en la cantidad total del material, sino en la distribución de las varillas en los planos técnicos.
"No es porque vaya a usar más acero, sino que es la distribución. A veces es mejor usar barras de menor calibre, pero más pequeñas y distribuidas, que son el equivalente a barras de mayor calibre, pero su mejor distribución permite un mejor control de la fisuración", admitió Torre, reconociendo que debió haber indicado un calibre menor con una distribución más eficiente en los diseños originales, aunque reiteró que esto no compromete la seguridad.
Asimismo, atribuyó un asentamiento inicial de 19 milímetros a una falla de procedimiento de la constructora Incah, que empleó rampas de tierra compactada en lugar de andamios tradicionales de metal y retiró el soporte de un solo lado de manera prematura.
Llegar a la versión técnica de Torre requirió un prolongado rastreo periodístico por parte de la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus. Este rotativo contactó en primera instancia al ingeniero Roberto Andino, gerente de la firma supervisora ACI, quien delegó formalmente la vocería técnica en él: "El ingeniero estructural Joaquín Torre es nuestro ingeniero diseñador, él se pronunciará al respecto".
Las declaraciones de la firma diseñadora contrastan firmemente con la documentación oficial del proyecto que está en poder de este rotativo.
El informe de campo INCAH-G-01-26, enviado el 16 de enero de 2026 al gerente de proyecto de ACI, hace constar que los especialistas identificaron las grietas en la pilastra 1 antes de la habilitación de la vía.
El documento revela fallas en el flujo de información interna, ya que el personal de supervisión de ACI catalogó los daños verbalmente como "fisuras menores causadas por el calor de hidratación" durante una inspección el 12 de noviembre de 2025, omitiendo notificar por escrito a la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) hasta mediados de enero de 2026.
El informe de 500 páginas contiene también los hallazgos de un análisis elaborado por los consultores independientes Augusto C. Destephen y Nelson Centeno, quienes concluyen que el paso a desnivel presenta un "estado estructural comprometido".
El dictamen sostiene que la viga principal fue calculada erróneamente como una viga común lineal, ignorando las características geométricas de gran altura que requería el puente.
Como consecuencia de este diseño, la estructura comenzó a comportarse como un arco bajo los efectos de su propio peso, generando concentración de esfuerzos y un déficit de acero de refuerzo.
Para su habilitación total, las auditorías recomiendan reforzar las vigas con fibra de carbono, sustituir los apoyos de neopreno y realizar una inspección integral.
En el terreno de las controversias, el ingeniero Torre denunció la existencia de corrientes de opinión que, según sus declaraciones, promueven la demolición de la estructura debido a motivaciones políticas asociadas al cambio de administración municipal, aunque de manera formal no se ha conocido una postura de esta naturaleza.
Por su parte, el alcalde Juan Diego Zelaya ordenó un nuevo estudio sobre la factibilidad de poner en operación el puente Papa Francisco y decidió suspender los trabajos y no habilitarlo hasta contar con garantías de seguridad.
“Pedimos otro estudio, casualmente un quinto”, admitió Zelaya, detallando que un nuevo equipo de expertos nacionales ya se encuentra en el país para reevaluar el viaducto.
Por su parte, Torre insistió en una campaña de desinformación: "Incluso vi un comentario que me llegó en donde alguien decía que por el simple hecho de que el puente había sido ordenado por el gobierno anterior, este nuevo gobierno llevaba como misión demolerlo", manifestó el consultor, aclarando que no asume que esa sea la postura oficial de la actual Alcaldía, pero lamentando la incertidumbre generada en la población de manera injustificada.
Además de conocer las valoraciones de Torre, la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus insistió en obtener una versión del gerente de ACI, quien de forma breve defendió su impacto a largo plazo: "Cuando se habilite, será lo más espectacular que tendrá Tegucigalpa en sus vías; ya que es el único puente de vigas cajón de 227 metros y bajo dicho puente tendrá una rotonda de 80 metros de diámetro; en este intercambio distribuirá el tráfico para cualquier clase de vehículos y resolverá la vialidad en la zona".
El gerente de ACI se comprometió a brindar una entrevista más profunda la próxima semana a este medio.
Hasta el momento, la municipalidad de Zelaya compartió que la supervisora ACI posee un contrato acumulado de 44.2 millones de lempiras (con 26.7 millones ya desembolsados), aunque los documentos en manos de EL HERALDO Plus indican que el contrato firmado por Jorge Aldana fue de 30.2 millones de lempiras.
Mientras que la constructora Ingenieros Calona ya facturó 347.3 millones de lempiras —lo que equivale al 69.63% del presupuesto— de los 498 millones que tiene del contrato autorizado en la administración anterior.