Así golpean bajas temperaturas y contaminación en Tegucigalpa: "No puedo respirar"

Un análisis de EL HERALDO Plus revela que, en el primer semestre, los capitalinos padecen la contaminación por humo; en el segundo, aumentan las enfermedades respiratorias debido a las bajas temperaturas

  • Actualizado: 25 de julio de 2026 a las 16:43

Tegucigalpa, Honduras.- Eloísa Amaya empezó a sentir que sus pulmones de 82 años se quedaban sin aire, que sus pasos se acortaban y que el pecho le dolía. Desde los 18 años padece asma, pero su estado empeora cada vez que la contaminación del aire y una densa capa de humo se posicionan sobre Tegucigalpa, la capital de Honduras, o descienden las temperaturas.

Ahora le toca vivir de forma condicionada, obligada a nebulizarse dos veces al día para seguir con vida. Su sistema respiratorio depende de una nebulización por la mañana y otra por la noche; de no hacerlo, sufre una crisis de asma y tiene que recibir atención médica.

“No puedo respirar”, expresó Eloísa a la Unidad de Datos de EL HERALDO Plus, mientras describía, con una voz suave y pausada, una vida condicionada por la enfermedad. En sus momentos más críticos, inhala salbutamol -un medicamento para relajar los músculos de las vías respiratorias- y, para evitar una infección en los pulmones, usa antibióticos de forma religiosa.

Al igual que Eloísa, miles de capitalinos sufren las consecuencias de la contaminación del aire durante los meses secos y del descenso de las temperaturas en los períodos lluviosos.

Un análisis elaborado por la Unidad de Datos de EL HERALDO Plus, con información de 2024 y 2025, identificó que los habitantes están expuestos, durante el primer semestre, a niveles alarmantes de polución y lluvia ácida, mientras que en el segundo sufren las consecuencias del descenso de las temperaturas, lo que incrementa los casos de enfermedades respiratorias.

Meses críticos

En 2024, año en que la capital enfrentó una emergencia sanitaria por la permanencia de una capa de humo y un elevado número de incendios forestales, el Distrito Central reportó 4,229 casos de enfermedades respiratorias.

Ese año hubo un día en que la ciudad registró un Índice de Contaminación Ambiental (ICA) de hasta 427 puntos, un nivel sumamente peligroso.

En promedio, el ICA durante 2024 se mantuvo en 55.3 puntos, aunque hubo meses en los que ese indicador se multiplicó por siete, según el análisis de este equipo.

Ese fue el caso de mayo de 2024, que se convirtió en el mes con el mayor número de casos de enfermedades respiratorias en la capital durante ese año, con 430 diagnósticos.

En ese período, el Distrito Central sufrió un pico de contaminación ambiental al alcanzar los 141.1 puntos de ICA, una categoría dañina para la salud de la población.

Los registros empezaron a bajar en los meses siguientes, justo cuando los niveles de calidad del aire presentaron una mejoría, según el análisis de EL HERALDO Plus.

Sin embargo, en julio, agosto y septiembre, meses caracterizados por las lluvias, se reportó un alza en el número de enfermos.

En 2025 se repitió este patrón: durante los primeros meses hubo un aumento de la contaminación ambiental y, simultáneamente, se incrementaron los casos de enfermedades respiratorias.

Después se reportó un descenso, seguido de un aumento considerable en julio y septiembre.

Período lluvioso

En la primera mitad de julio, gran parte del territorio nacional reportó lluvias constantes como resultado de la interacción de una vaguada en altura y los remanentes de una onda tropical.

A partir de la segunda semana, la capital se vio afectada por la presencia de polvo del Sahara en concentraciones de 20 a 40 microgramos por metro cúbico. En tanto, para este fin de semana se esperan más precipitaciones producto de una vaguada en altura (el aire frío se hunde y baja la presión).

Los establecimientos hospitalarios y los centros de salud del país ya reportan un incremento de las enfermedades respiratorias debido al descenso de las temperaturas. Se espera que las cifras suban mientras continúen los aguaceros.

Aunque el polvo del Sahara dominó durante la semana pasada, las autoridades prevén un cambio gradual en el comportamiento del tiempo este fin de semana.

Estas condiciones dejan un número significativo de enfermos al final del año. Sin embargo, en 2025 se reportó un descenso de los diagnósticos: 3,287 casos, frente a los 4,229 de 2024.

Entre los dos años analizados se contabilizaron 7,516 casos de enfermedades respiratorias, con un índice promedio mensual de calidad del aire de 161.4 puntos, más de tres veces lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El género del paciente no condiciona el número de casos. Para el 2024 se diagnosticaron más pacientes hombres (2,157) que mujeres (2,072), una diferencia leve de 85 personas.

Para el 2025 se contabilizaron 1,644 pacientes hombres y un número casi igual de mujeres (1,643).

En 2024, las enfermedades respiratorias más comunes fueron neumonía, con 954 diagnósticos, seguido de asma (796) y bronquiolitis (279).

Mientras tanto, en 2025 la tendencia fue similar: 954 casos de neumonía, 663 de asma y 353 diagnósticos de bronquiolitis. Estas tres enfermedades representaron el 56% del total de enfermedades respiratorias registradas por salud en la capital.

Condición y exposición

Tegucigalpa sufre periódicamente un fenómeno atmosférico caracterizado por una capa de humo que aparece, por lo general, durante la época seca.

Es identificable por el cielo gris y nublado que cubre el horizonte e impide la visibilidad a larga distancia. Su presencia no es solo visual: también es percibida por las personas sensibles a la contaminación del aire o con enfermedades respiratorias de base. Basta una respiración al aire libre para notar la diferencia.

El aire que cubre la capital durante este fenómeno es consecuencia de la contaminación ambiental, los incendios forestales, la combustión de combustibles como gasolina y diésel, la ceniza, el polvo proveniente de construcciones, la quema de basura y otras actividades contaminantes.

Para evaluar qué tan contaminado está el aire y las partículas presentes en él se utilizan dos medidas: la PM10, que corresponde al material particulado de 10 micrómetros y es el que se encuentra con mayor frecuencia en el aire.

Por otro lado, la micropartícula PM2.5 es más peligrosa debido a su pequeño tamaño, pues tiene la capacidad de ser absorbida por la sangre después de ser inhalada, lo que representa una mayor amenaza para la salud.

Es preciso mencionar que la medición de la calidad del aire, realizada por la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), a través del Sistema Municipal de Gestión de Riesgo (Simger), se efectúa cada 15 minutos. Las condiciones atmosféricas son variables y pueden pasar de buenas y saludables a dañinas o peligrosas.

Al exponerse o vivir en un ambiente con niveles variables de contaminación, los efectos dependen de tres aspectos: el nivel promedio de exposición, el tiempo de exposición y la vulnerabilidad de las personas. Cuando los niveles son bajos, el cuerpo puede tolerarlos durante más tiempo. Sin embargo, una exposición prolongada también puede provocar efectos, aunque los niveles sean moderados, explicó el especialista en toxicología Carlos Roque.

Además, detalló que respirar una micropartícula suspendida en el aire contaminado puede provocar desde una reacción alérgica hasta “pasar al torrente sanguíneo y distribuirse por los órganos con mayor irrigación, con mayor riesgo el corazón y el cerebro pueden también migrar al sistema linfático y acumularse”.

Según el experto, las alteraciones de enfermedades de base, las alergias o las molestias al respirar son consecuencias comunes. Sin embargo, en casos extremos, cuando las partículas se acumulan, estimulan procesos inflamatorios que activan otros mecanismos en los pulmones. Esto puede llevar a fibrosis pulmonar, enfermedades acumulativas, como la neumoconiosis, o cáncer. Estos procesos implican años de exposición continua.

Estos posibles escenarios dependen de cada persona, de su sistema inmunológico y de su condición de salud. Los niños, los adultos mayores y quienes padecen enfermedades de base enfrentan un mayor riesgo.

La neumóloga Suyapa Figueroa explicó que, aunque una persona no haya fumado ni haya estado expuesta a contaminantes por razones laborales, puede desarrollar una enfermedad pulmonar obstructiva crónica por el simple hecho de vivir en una ciudad tan contaminada como Tegucigalpa.

Los capitalinos no pueden controlar el tipo de aire que respiran ni las partículas que contiene. Sin embargo, mediante la disminución de los incendios forestales y la quema de basura, así como con políticas ambientales orientadas a reducir la contaminación atmosférica, se pueden impulsar cambios que procuren una mejor calidad del aire y disminuyan sus impactos negativos en la salud.

“No puedo estar donde hay humo, ni donde están fumando”, exclamó Eloísa, diagnosticada con una enfermedad crónica: el asma. Esta condición le enseñó a preocuparse por el ambiente que la rodea. Durante algunos meses, cuando la capa de humo se esfuma, sus pulmones gozan de un respiro. Pero es muy breve: entre mayo y julio llegan las lluvias y bajan las temperaturas, por lo que sus pulmones se vuelven frágiles

  • Metodología
  • Los reportes de enfermedades respiratorias se facilitaron por la Secretaría de Salud, a través de la solicitud SOL-SDS-6090-2026. Para determinar el Índice de Calidad de Aire (ICA) se calculó el promedio mensual a partir de los datos del Simger.
Te gustó este artículo, compártelo