Tegucigalpa, Honduras.- Con una enorme sonrisa y sosteniendo sobre su cabeza un gigantesco “sombrero loco” elaborado con materiales reciclados, la pequeña Génesis se convirtió este viernes en una de las protagonistas de la jornada ambiental realizada en el Centro de Educación Básica (CEB) Roberto Sosa.
El sombrero, confeccionado con cartón, papel, plástico y pegatinas con ayuda de su hermana, destacaba por sus flores, mariposas, animales y un imponente árbol decorado con luces. La menor acompañó su creación con un mensaje de conciencia ambiental: “Hay que cuidar el ambiente para proteger todo el planeta Tierra y también a los animales, porque ahí hacen sus nidos”.
Historias como la de Génesis marcaron una jornada cargada de sensibilidad y creatividad en el centro educativo, uno de los participantes en la 12 Edición de Escuelas Amigables con el Ambiente de EL HERALDO 2026.
Bajo un clima fresco que dio tregua a las intensas semanas de calor en Tegucigalpa, la institución conmemoró el Día del Árbol, celebrado este 30 de mayo, con actividades en las que participaron estudiantes vestidos con camisetas verdes y sombreros elaborados con materiales reciclados.
Sorpresa ante el tiempo de degradación
Con la visita al CEB Roberto Sosa, se completó con éxito la primera jornada formativa en los cinco centros educativos seleccionados para esta nueva edición.
En el salón de clases, los integrantes del Club Ecológico se mostraron sumamente efusivos y participativos con los capacitadores de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA).
De nuevo, el foco de atención y asombro de los pequeños gigantes fue descubrir el largo tiempo que tardan en descomponerse los materiales comunes que desechan a diario como la madera, las latas, los zapatos y los plásticos.
La teoría se transformó de inmediato en práctica durante el recreo, cuando el equipo de EL HERALDO entregó los contenedores de clasificación.
Decenas de niños se acercaron con curiosidad para recibir una lección nueva para ellos: cómo separar adecuadamente los residuos que acababan de generar en su merienda.
Multiplicar el impacto desde la escuela
Para las autoridades del plantel, este proyecto representa una oportunidad invaluable que trasciende las limitaciones físicas.
"Somos un centro educativo gubernamental y tenemos varias limitantes. Conocemos en teoría el reciclaje, pero la donación y participación de nuestros estudiantes nos va a facilitar la práctica y que ellos sean un efecto multiplicador tanto con sus compañeros como en casa", destacó con gratitud Karen Torres, subdirectora del centro educativo.
"Si lo fomentamos desde que están pequeños en la escuela, se convierte en una cultura para ellos. No va a ser algo como forzado o exigido porque está el docente o mi mamá, o porque me van a bajar puntos. Esto va a hacer conciencia en ellos viendo los efectos de la falta de cuidado", agregó la catedrática.
Al concluir esta primera ronda de inducción sobre las tres R (Reducir, Reutilizar y Reciclar), Carlos Arita, representante de la SERNA, catalogó la jornada como un rotundo éxito.
"Estas jornadas buscan fortalecer sus conocimientos y convertirlos en agentes multiplicadores dentro de sus centros educativos, promoviendo prácticas responsables que contribuyan al cuidado del ambiente y la correcta gestión de los residuos sólidos", puntualizó.
El siguiente paso: Rumbo al compostaje escolar
Con los cinco Clubes Ecológicos oficialmente capacitados y motivados, EL HERALDO y la SERNA ya afinan los detalles para arrancar la próxima semana con el siguiente nivel formativo: el compostaje.
¿Qué es el compostaje? Es un proceso biológico mediante el cual los desechos orgánicos —como las cáscaras de frutas, verduras, hojas secas y residuos de comida— se transforman de manera controlada en compost, un abono natural rico en nutrientes ideal para fertilizar la tierra y dar vida a los futuros huertos escolares.
La primera semilla ya fue plantada en el corazón de la niñez capitalina, y con guardianes tan comprometidos como Génesis, el futuro de la sostenibilidad en la ciudad luce más verde que nunca.