Epifanio García, de 58 años, compró ropa para sus tres hijos, la suya y la de su esposa, Reina Aguilera, en la tienda de variedades 'Jochito', en la capital de Honduras, donde la tradición de estrenar la noche de Navidad obliga a la población a hacer malabares, incluso comprando artículos usados.
'Hay que irse a lo más barato, uno pobre tiene que arreglárselas como pueda', afirmó García, mientras escogía camisas, pantalones y vestidos para su familia.
'Aunque sea un nacatamal (masa de maíz con carne cocida envuelta en hoja de planta de banano) vamos a tener' algo para comer, dijo a la AFP este albañil que vive en El Carrizal, una barriada al noroeste de Tegucigalpa.
A su lado, Sendy Zelaya, de 20 años, con su hija cargada en brazos, compraba un vestido a ésta y jeans y una blusa para ella.
A pesar de la crisis económica que golpea a la mayoría de la población, en un país donde existen grandes niveles de pobreza, los hondureños celebran a lo grande la tradición de comprar ropa y disfrutar suculentos platillos, para conmemorar el nacimiento de Jesús y el Año nuevo.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de mayo de 2010, cuando se hizo la última encuesta, el 60% de los hogares hondureños vive en pobreza, lo que significa que sus ingresos son insuficientes para cubrir el costo de la canasta básica de alimentos y servicios. De ese porcentaje, detalló el sondeo, el 39.1% de hogares estaba en condiciones de pobreza extrema.
Por eso en la época navideña, los compradores abarrotan las tarimas buscando las piezas más baratas, mientras promotores de ventas con un megáfono promocionan los artículos y los precios.
'En tarima, camisas desde un lempira (0,05 dólar) en adelante; pantalones desde diez lempiras (0,52 dólar) hasta 120 (6 dólares); ropa de cama de todo precio; aproveche para adelante', grita un vendedor.
'Ropa de marca, ropa de marca en el segundo piso, American Eagle, Buffalo, Polo, Hollister..., desde 150 lempiras (8 dólares) hasta 200 (10 dólares)', ofrece otro.
Las escenas se repiten en los negocios en hilera ubicados en la Calle Real de Comayagüela, la ciudad gemela que junto a Tegucigalpa forma la capital hondureña, donde venden ropa, zapatos y hasta electrodomésticos.
Muchos se aglomeran en las tarimas o en otras áreas tratando de esconder cierta pena por adquirir artículos usados en esos establecimientos que se expanden por toda la ciudad y que son conocidos como 'agachones'.
En las tiendas de los principales centros comerciales de la ciudad, adornados con múltiples arreglos navideños, también se observan aglomeraciones, dando paso a los embotellamientos en las estrechas calles capitalinas, más asfixiantes aún, en esa búsqueda continúa de la ganga, cuando se acerca la noche de Navidad.