Tegucigalpa, Honduras.- Lo que alguna vez fueron pequeños pulmones verdes para distintos sectores de la capital hoy, en muchos casos, han sido ocupados por vehículos en venta, automóviles estacionados de forma permanente o acumulaciones de desechos.
Ambientalistas y vecinos advierten que la pérdida progresiva de estas áreas está agravando los problemas de contaminación y reduciendo la calidad de vida de los habitantes de Tegucigalpa y Comayagüela.
Durante un recorrido realizado por EL HERALDO en sectores como Lomas de Toncontín, la colonia Kennedy y la 21 de Febrero, se constató que varios espacios destinados originalmente como áreas verdes han sido intervenidos y utilizados para fines distintos a los establecidos.
La situación preocupa a residentes y defensores del ambiente, quienes consideran que la falta de control y vigilancia ha permitido que estos terrenos pierdan gradualmente su función ecológica y comunitaria.
Para Dagoberto Guzmán Zelaya, representante del Comité Ecológico de la Aldea Suyapa (Coeas), el problema tiene raíces en decisiones tomadas durante décadas relacionadas con el desarrollo urbano de la ciudad.
“Uno de los principales problemas que tenemos en la capital es el ordenamiento territorial, al igual que todo el país. En todas las lotificaciones se asignaba un 10% del área que pensaban urbanizar y dejaban el 10% para áreas verdes”, explicó.
Según Guzmán, muchas de esas reservas terminaron desapareciendo debido a decisiones irregulares adoptadas con el paso de los años.
“¿Pero qué pasó con las áreas verdes de esta zona? Sencillamente los administradores de gobierno, llámese alcaldía municipal en su momento, o llámese el INVA, comenzaron de alguna manera a ser situaciones irregulares, por ejemplo la venta de este 10% de esas áreas”, afirmó.
De espacios públicos a propiedades privadas
El ambientalista señaló que una parte importante de los terrenos destinados al uso comunitario ya no cumple su propósito original.
“¿Qué ha pasado últimamente? Ni siquiera hay estacionamiento. Usted puede hacer inspecciones, por ejemplo en Villa Olímpica, en la zona de la colonia Kennedy, en la colonia 21 de Octubre, el Hato. Áreas que fueron asignadas como áreas verdes están invadidas como parqueos ahora”, denunció.
Señaló que: “están siendo usados por los vecinos, pero lastimosamente la mayor parte se volvieron propiedad privada porque fueron vendidas irregularmente”.
La problemática también se refleja en sectores donde aún sobreviven pequeños espacios verdes. Guzmán mencionó como ejemplo el Cerro de la Felicidad, en la colonia Kennedy.
“Es un pequeño pulmón de la colonia Kennedy alrededor. Es un pequeño refresco. Pero, ¿qué pasa? La gente que llega a visitar esos lugares, al ver que no hay vigilancia permanente, no hay ordenamiento, la gente va a dejar basura”, lamentó.
Menos áreas verdes, más contaminación
El ambientalista advirtió que la desaparición de estos espacios tiene consecuencias directas sobre el ambiente urbano.
“El impacto directo que la ciudadanía tiene al momento de perder las áreas verdes es que ese pequeño pulmón que está en diferentes puntos, llámese Parque Finlandia, llámese Parque Central, llámese Parque Herrera y todos los pequeños parques que hay en Tegucigalpa y Comayagüela, al perder estas áreas lo que tenemos es aire contaminado”, expresó Guzmán.
Además del deterioro ambiental, vecinos consideran que la ocupación de estos terrenos se vuelve cada vez más difícil de controlar. En Lomas de Toncontín, por ejemplo, Isabel Bonilla cuestionó este tipo de acciones.
“Que los quiten, no es posible que las personas que viven en esta zona se adueñen de las áreas verdes, lo correcto es que compren sus propios lotes y pongan sus carros a vender”, manifestó.
Otros residentes coinciden en que la intervención de las autoridades es necesaria antes de que la situación continúe expandiéndose hacia más sectores de la ciudad.
Mientras tanto, en distintas colonias de la capital, áreas que fueron creadas como espacios de convivencia y protección ambiental continúan perdiendose y acumulando desechos.