Han pasado casi cuatro meses de la tragedia en la que fallecieron 361 personas en la cárcel de Comayagua, en la zona central de Honduras, y tras la ardua tarea de identificación de personal forense nacional e internacional, aún están pendientes de reconocer los cadáveres de seis reclusos.
El Ministerio Público informó este viernes que ayer fue identificado el cuerpo de Marco Antonio Maradiaga Meléndez, uno de los últimos reos calcinados que permanecen en la morgue de la capital de Honduras.
Medicina Forense notificó ayer mismo a los familiares de la víctima para que acudieran a reclamar el cadáver, mientras están por finalizar los análisis de los otros seis cuerpos.
Todavía está pendiente de entrega a sus deudos el cuerpo de Evenor Martínez García, ya que ninguna persona se ha presentado a reclamarlo.
En la identificación de los cuerpos
participaron equipos multidisciplinarios de la Unidad de Identificación Forense, reforzada con especialistas de México, El Salvador, Chile y Guatemala.
El proceso se extendió debido a que la mayoría de los cuerpos estaban carbonizados. Muchos reos murieron calcinados abrazados a los barrotes de las celdas, otros asfixiados por el humo o ahogados al lanzarse a pilas de agua de la granja penal.
El siniestro, registrado la noche del 14 de febrero, fue atribuido por expertos hondureños y un equipo del Buró de Bebidas Alcohólicas, Tabaco y Armas de Fuego de Estados Unidos a un accidente.
El incendio en el penal de Comayagua, el peor registrado en un centro penitenciario
en todo el mundo en los últimos 10 años, comenzó hacia las 10:50 PM en una de las celdas del recinto número seis producto de una llama abierta, que no se limita a un cigarro, un encendedor o fósforos, aunque la fuente real de la ignición no fue recuperada.
Los expertos descartaron otras posibles causas del fuego, como un rayo, causas eléctricas o el uso de líquido inflamable o combustible.