Honduras

Comunidad constructiva con vocación de servicio

Además de estudiar y orar, los jóvenes dedican su tiempo a actividades deportivas, culturales, a la música, labores de aseo y servicios.

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07.04.2014

En el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa (SMNSS) se cultivan verdaderas amistades, relaciones humanas constructivas, para servir a una sociedad hondureña que no encuentra la luz de la esperanza, sumida en la división, egoísmo, apegada al poder y a la riqueza terrenal.

Es un ejemplo a seguir por los jóvenes que, en su mayoría, carecen de espacios de provecho para sus vidas, de alternativas edificantes para su desarrollo humano.

Es una comunidad formada por jóvenes de diferentes partes del país, procedentes de ocho de las nueve diócesis de Honduras. El Consejo de Formación del SMNSS está integrado por presbíteros Eudistas colombianos y por un sacerdote de la diócesis de Choluteca, las Hermanas de la Sagrada Familia y por unos 20 empleados.

Esta peculiar naturaleza de la comunidad del Seminario Mayor exige que se establezcan relaciones estrechas y profundas con todos, por la diversidad de costumbres, tradiciones, caracteres y realidades desiguales de donde provienen.

Por ello se procura mantenerlos en actividades no específicas al estudio u oración. Para el caso, el SMNSS cuenta con instalaciones como área de juegos: futbolito, tenis de mesa y billar; gimnasio, barbería, dos canchas de fútbol, una de basquetbol, volibol, sala de televisión y cuadro de danzas folclóricas.

Disponen de suficiente espacio, en horas de la tarde, para desarrollar sus capacidades en estas áreas. El deporte es uno de los elementos más importantes a nivel humano y comunitario, valoró el rector del SMNSS, José Mario Bacci. A diario los seminaristas practican varios deportes, como el fútbol, basquetbol, volibol, entre otros, valoró el rector.

La comunidad tiene gran importancia porque de su dinámica interna depende en buena medida la eficacia de la formación. Por eso, la vida formativa fomenta espacios que favorecen la integración fraterna y el crecimiento en común.

Cada uno de ellos, como el deporte, las fiestas en la que se celebran diversos acontecimientos, la presentación de talentos de los seminaristas y el trabajo, entre otros, permiten el conocerse aún mejor.

Tiene el propósito de construir una comunidad que prolonga en el tiempo presente, la convivencia de Jesús con sus discípulos que llamó, formó en la convivencia y envió a predicar.

Por eso, en el SMNSS se procura cultivar verdaderas amistades; crecer en la libertad y la obediencia; y suscitar relaciones humanas constructivas.

La vida comunitaria del Seminario tiene un doble sentido sacramental: la continuidad del modo de las relaciones que Jesús estableció con sus discípulos, es decir, el de una familia en la cual los lazos de la fe son mayores que los de la sangre. Por eso tiene importancia cultivar en el Seminario un clima de verdadera familiaridad.


Proyección social

Los sábados y domingos los seminaristas son enviados a parroquias de la Diócesis de Tegucigalpa y centros de asistencia, para realizar la práctica o formación pastoral.

Para atender a necesitados son enviados a parroquias, hospitales, granjas penales, medios de comunicación, casas de asistencia a niños abandonados y enfermos de sida, asilos, centros de formación militar y policial, acompañamiento a jóvenes en el descubrir vocacional, entre otras.

Específicamente, prestan servicios en el Hospital Escuela los sábados en la tarde; también apoyan en el Hospital San Felipe, la Escuela de Niños Ciegos Pilar Salinas, el Asilo de Ancianos, el Hospital Cardio-Pulmonar; la Casa Zulema y la Penitenciaría Nacional.

Además del aspecto intelectual, se forman en lo espiritual y humano, a nivel pastoral.

Al concluir sus ocho años de estudios los jóvenes son enviados a distintas parroquias de las diócesis que pertenecen, para cumplir en un máximo de dos años un servicio pastoral, previo a ser ordenados sacerdotes. La dimensión pastoral es un referente necesario de todo el proceso, es el fin de la formación.

Al final se trata de formar evangelizadores y de que la misión se lleve a cabo de la mejor manera posible. Por eso, no se debe reducir a una mera práctica pastoral sino que debe conservar siempre un carácter específicamente formativo, explicó. Gracias a este espacio, los jóvenes se forman en la comprensión del valor pastoral, crecen en la capacitación práctica, fomentan la claridad pastoral y la capacidad de colaboración. Por ello visitan lugares que les permiten conocer mejor la realidad y sus desafíos a la misión evangelizadora de la iglesia.


Buen pastor

Precisamente, las lecturas del Evangelio oficiadas recientemente en las misas hacían alusión al buen pastor.

Para el rector, es providencial que el reportaje de EL HERALDO se realice en este contexto. El cuarto domingo de pascua, del pasado domingo, recuerda cuando Jesús se declara ser el Buen Pastor que cuida a sus ovejas. “Es el modelo y ejemplo”, explicó. Por tal ocasión, los fieles felicitan a su sacerdote por ser el buen pastor y se ora para que hayan más buenos pastores en las diversas comunidades. “Por eso la entrevista (de EL HERALDO) llega bien porque el Seminario es el lugar donde se forman a los futuros pastores de la iglesia de Honduras”, destacó el rector.