Nueva York, Estados Unidos.-El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández aseguró que su proceso judicial ha concluido de forma favorable para su defensa y que actualmente su “caso está oficialmente cerrado y desestimado”, y manifestó su intención de regresar a Honduras para reunirse con su familia.
En su pronunciamiento, Hernández describió que durante el proceso enfrentó fuertes presiones y constantes señalamientos. Según dijo, “las presiones fueron brutales, los ataques constantes” y afirmó que en distintos momentos recibió recomendaciones para aceptar culpabilidad a cambio de terminar con la situación judicial.
El exmandatario sostuvo que rechazó cualquier tipo de negociación. “Hubo quienes me aconsejaron buscar el camino fácil... nunca acepté propuestas de negociar”, expresó, al tiempo que insistió en que su decisión estuvo basada en defender su inocencia. Añadió que “el honor... no tiene precio” y que no estaba dispuesto a aceptar responsabilidades que, según él, no le correspondían.
Hernández también afirmó que durante el proceso se le advirtió sobre un alto riesgo en su situación judicial. En ese sentido, relató: “Me advirtieron que tenía 98% de probabilidades de morir en la cárcel”, a lo que aseguró haber respondido confiando en que “la verdad es más poderosa que cualquier estadística”.
El exgobernante reiteró en varias ocasiones su inocencia. “Jamás cedí mi inocencia. Jamás acepté culpabilidad alguna”, afirmó, asegurando además que nunca participó en arreglos o acuerdos judiciales. En sus palabras, defendió haber sostenido esa postura “frente al juez, frente a la corte... frente a Honduras y frente al mundo entero”.
En otro punto de su declaración, Hernández aseguró que su caso fue cerrado bajo criterios legales que, según su interpretación, implican la anulación de la condena. Citó lo que llamó la “doctrina Munzingwer”, un supuesto precedente de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1950, afirmando que este establece que un proceso interrumpido antes de una decisión final de apelación debe ser anulado.
Asimismo, sostuvo que su defensa estaba preparada para demostrar que el juicio estuvo basado en testimonios cuestionables. Según dijo, “mi defensa estaba lista para demostrar que el juicio fue un montaje basado únicamente en testimonios de criminales confesos”, a quienes acusó de haber declarado por intereses personales o inconsistencias.
En su mensaje, Hernández insistió en que su situación legal ha cambiado por completo. “Mi sentencia ha sido anulada, mi condena borrada y el caso eliminado de los registros”, afirmó, agregando que considera haber regresado al “estado de inocencia” previo al proceso judicial.
El exmandatario también mencionó factores políticos internacionales en su defensa. Señaló que el caso habría sido analizado por altos niveles del gobierno estadounidense y aseguró que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría descrito el proceso como una “cacería de brujas” y un “montaje”, según su versión de los hechos.
Hernández agregó que, tras su tiempo fuera del país y lejos de su familia, su principal deseo es regresar a Honduras. “Mi único deseo es reunificarme con ellos”, expresó, al tiempo que cuestionó las condiciones de seguridad para su retorno, señalando que “existen ciertos riesgos contra mi vida en Honduras”.
El exmandatario apeló a su derecho de retorno y a la situación derivada del tratado de extradición entre Honduras y Estados Unidos. “Regreso con la frente en alto”, afirmó, y concluyó su mensaje diciendo que “de la mano de Dios volveré a Honduras”, reiterando su llamado a que cese lo que describió como persecución en su contra.