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Presidente italiano disuelve Parlamento y convoca a elecciones

La medida siguió a la renuncia el viernes del primer ministro Mario Monti. Las elecciones legislativas anticipadas serán los días 24 y 25 de febrero, anunció el gobierno en un comunicado.

22.12.2012

Tras la dimisión de Mario Monti, la campaña para las legislativas italianas de febrero quedó abierta, pero el suspenso es total hasta el domingo sobre una eventual candidatura del 'Profesor', apoyada en Europa, por los medios económicos y la Iglesia, lo que le haría pasar del estatus de tecnócrata al de político.

El presidente italiano Giorgio Napolitano anunció el sábado que había disuelto, como estaba previsto, las dos cámaras del Parlamento, abriendo así la vía a elecciones legislativas anticipadas.

Dichas elecciones serán los días 24 y 25 de febrero, anunció el sábado el gobierno en un comunicado.

El presidente italiano Giorgio Napolitano había disuelto por la tarde las dos cámaras del parlamento, una medida que siguió a la renuncia el viernes del jefe de gobierno Mario Monti.

'Hemos llegado al epílogo de la legislatura, un poco antes de lo previsto', lamentó el jefe del Estado, recordando ante los periodistas que el jefe del gobierno Mario Monti renunció el viernes en la noche después de haber perdido hace 15 días el apoyo del partido de Silvio Berlusconi, Pueblo de la Libertad (PDL), a su mayoría.

Napolitano rindió homenaje a 'un jefe de gobierno que gozaba de autoridad y capacidades'.

En una Italia en recesión, y fragilizada ante una posible nueva tormenta en la zona euro, Monti, excomisario europeo, ha sido insistentemente solicitado para lanzarse a la batalla de las legislativas, encabezando una coalición que agruparía a antiguos demócratas-cristianos y a los laicos del 'Movimiento hacia la Tercera República' de Luca di Montezemolo, presidente de Ferrari.

El 'Profesor' revelará sus intenciones el domingo por la mañana durante su 'conferencia de prensa de fin de año'.

La prensa, que había anunciado en los últimos días la disposición de Monti a bajar a la arena política, era mucho más prudente este sábado.

'Monti frena su entrada en política', titulaba el Corriere della Sera, primer diario del país, mientras que La Repubblica aludía a las 'dudas de Monti, tentado de decir no'. La Stampa era más afirmativa: 'Monti ha elegido quedarse en reserva de la República'.

Podría ser un primer ministro de socorro en caso de que no hubiera una mayoría clara en el Parlamento a fines de febrero, o ser elegido en la presidencia para reemplazar a Napolitano, de 87 años, y cuyo mandato termina a mediados de mayo.

Monti tiene otras opciones, como suceder a Jean-Claude Juncker y convertirse en el máximo representante de las Finanzas en la zona euro, un cargo a medida para el exprofesor de economía.

Según La Stampa, Monti renunció a liderar la coalición de los 'moderados' y presentará el domingo un 'memorando para el futuro de Italia', para defender la 'amarga cura' de austeridad impuesta a la tercera economía de la zona euro y elaborar la lista de 'cosas por hacer'.

Para Stefano Folli, editorialista de Sole 24 Ore, Monti está frente a 'un dilema y a obstáculos grandes como montañas': tenía la ambición de proponer a los italianos una 'revolución liberal en economía, un nuevo sentido de Estado y una agenda para tener un rol digno en Europa'.

Pero los partidos que habrían apoyado la 'Lista Monti' tendrían que barrer mucho ante sus puertas si quieren presentar 'candidaturas limpias', un difícil desafío ante los grandes escándalos de corrupción que afectaron estos últimos años al centro y a la derecha.

Otro problema: lanzarse en campaña supondría para Monti tener que rivalizar con Pier Luigi Bersani, líder de la izquierda, y favorito para convertirse en primer ministro a mediados de febrero, con 30 a 35% de las intenciones de voto.

También supondría tener que enfrentarse a su predecesor, Silvio Berlusconi, de nuevo en campaña y que ocupa todo el espacio mediático para intentar mejorar en los sondeos, en momentos en que su partido PDL cayó a 15-20% de intención de votos.

Berlusconi había propuesto a Monti dirigir en su lugar una coalición de centro-derecha que incluiría al PDL. Pero el 'Profesor' no respondió 'ni siquiera una llamada telefónica', según el propio Berlusconi, de 76 años. La ruptura entre los dos hombres es total.

Otro elemento desfavorable a la candidatura de Monti: perdería su imagen de hombre de Estado por encima de los partidos. Durante sus 13 meses en el cargo, mantuvo una cierta popularidad pese a la dureza de las medidas adoptadas. Aunque, según un sondeo del instituto SWG realizado los 18 y 19 de diciembre, y publicado el sábado, 60% de los italianos se opone a una candidatura de Monti.

Y, según este sondeo, sus apoyos centristas sólo ganarían seis puntos, de 9.4% a 15.4%. Demasiado poco para Monti, habituado a ser siempre el primero de la clase.