Tegucigalpa, Honduras.- Marcos Carranza solo quería comprar una computadora. La necesitaba con urgencia para trabajar y, como miles de hondureños, recurrió a Facebook con la esperanza de encontrar una opción más económica.
Encontró un vendedor, acordó el precio y recibió el equipo. Todo parecía haber salido bien hasta que lo encendió.
La computadora presentaba fallas que nunca fueron mencionadas durante la negociación. Intentó comunicarse con el vendedor para exigir la devolución de su dinero, pero las llamadas y mensajes dejaron de tener respuesta. Del otro lado solo encontró silencio.
"Necesitaba una computadora urgente. Sí fue entregada, pero al momento de utilizarla estaba dañada, algo que el vendedor nunca mencionó durante el proceso de compraventa. "Cuando intenté contactarlo, prácticamente desapareció", relató.
La experiencia de Marcos refleja una realidad que cada vez golpea a más hondureños. Lo que comenzó como un negocio a través de una red social terminó convirtiéndose en una estafa, uno de los delitos patrimoniales que más ha crecido en el país durante los últimos años.
Datos del Ministerio Público, obtenidos por EL HERALDO mediante la solicitud de información SOL-MP-356, revelan que entre el 1 de enero de 2019 y el 15 de junio de 2026 se registraron 40,021 denuncias de estafa.
El artículo 240 del Código Penal de Honduras establece que toda persona que, con el propósito de obtener un beneficio económico indebido con engaños o artificios para inducir a otra persona a error y causarle un perjuicio patrimonial, incurre en el delito de estafa.
Las sanciones varían según el monto del perjuicio económico ocasionado. La ley establece penas de entre dos y cinco años de prisión cuando el valor de lo estafado no supera los 5,000 lempiras.
Sin embargo, de cuatro a siete años cuando el monto oscila entre 5,000 y 100,000 lempiras; y de seis a nueve años de prisión cuando la estafa supera los 100,000 lempiras.
Sectores
Las estadísticas muestran que las estafas se concentran principalmente en el Distrito Central, y San Pedro Sula —principales centros urbanos del país— reúnen cerca del 50% de todas las denuncias registradas a nivel nacional.
El Distrito Central encabeza el listado con 12,780 casos, seguido de San Pedro Sula con 7,100 denuncias, La Ceiba con 2,100 casos, Choluteca (1,430) y Danlí (1,350), ciudades que, según expertos, mantienen un constante movimiento comercial.
Para Yury Mora, portavoz del Ministerio Público, la concentración de sectores urbanos responde al volumen de actividad económica que existe en la zona centro, norte y occidente del país.
“No es de sorprender que las grandes ciudades registren más casos, porque allí circula más dinero, existen más empresas, negocios y, por ende, hay más oportunidades para que los estafadores capten víctimas”, explicó.
Pese a que el portavoz señaló que la estafa incide principalmente en la venta de paquetes turísticos, venta de automóviles, propiedades y vehículos, señaló que el delito ha evolucionado en los últimos años.
Por ejemplo, si antes predominaban las estafas relacionadas con la venta de vehículos, celulares o incluso ropa, actualmente los fraudes se cometen, en muchos casos, mediante plataformas digitales y dispositivos móviles.
“Las estafas cibernéticas en Honduras son cada vez más comunes. Hoy la delincuencia aprovecha las plataformas digitales y los teléfonos celulares para engañar a las personas”, apuntó.
Crecimiento sostenido
Las cifras del Ministerio Público muestran un incremento sostenido de las denuncias durante los últimos años, alcanzando su punto más alto en 2024, periodo en el que se contabilizaron 10,878 denuncias, equivalente a un promedio cercano a 900 casos mensuales, convirtiéndose en el periodo con mayor incidencia del delito.
El crecimiento ha sido progresivo; en 2023 se registraron 9,500 denuncias, casi el doble de las 4,500 reportadas en 2022.
En 2021 se contabilizaron 3,380 casos, mientras que en 2020 se registraron 1,600, la cifra más baja del período analizado.
Aunque 2025 cerró con 5,478 denuncias, los datos preliminares de 2026 muestran que entre enero y el 15 de junio ya se habían presentado 1,960 casos, lo que equivale a un promedio de 12 denuncias diarias por el delito de estafa.
Aunque el caso de Marcos ocurrió en Francisco Morazán, la distribución territorial de las denuncias evidencia que el fenómeno se extiende principalmente por la zona centro, norte y occidente del país.
Francisco Morazán lidera el listado departamental con 13,500 denuncias registradas entre 2019 y junio de 2026.
Le sigue Cortés con 8,760 casos, Atlántida con 2,500, Intibucá con 1,280 y Yoro con 1,160. Además, existen más de 1,900 denuncias en las que no fue consignado el departamento donde ocurrió el delito.
Adultos jóvenes como las principales víctimas
El análisis de las denuncias revela que las estafas afectan principalmente a personas entre 19 y 40 años, grupo poblacional que acumula más de 19,000 casos, equivalentes al 49% del total registrado por la fiscalía.
En segundo lugar se encuentran los adultos de 41 a 60 años, con 10,400 denuncias, mientras que las personas entre 61 y 80 años suman 2,700 casos.
En extremos de la población, la incidencia es considerablemente menor: 288 víctimas corresponden a menores de entre 1 y 18 años y 132 casos a personas de entre 81 y 99 años.
Gonzalo Sánchez, experto en criminalística, opinó que los jóvenes son más propensos a sufrir un delito de estafa debido a la evolución tecnológica, que naturalmente está arraigada a los riesgos del engaño financiero.
"A comparación de las personas mayores de 50 o 60 años, los jóvenes son muy vulnerables a confiar en compras que fácilmente pueden ser una cortina de humo", explicó.
Según el experto, el principal perfil de la población imputada por la estafa y el engaño es que "son indiferentes ante los reclamos de las personas que exigen su dinero de vuelta".
Estuve de cara con cientos de acusados por estafa; ellos incluso se reían de las personas exigiendo su dinero de vuelta. Hay que tener cuidado en dónde compramos, incluso si hackean el teléfono de contactos o amigos y llegan mensajes pidiendo grandes sumas de dinero", apuntó.
Delitos tipificados
Las estadísticas oficiales evidencian que la estafa es, por amplio margen, la modalidad más denunciada de este tipo de delitos en Honduras.
Entre 2019 y el 15 de junio de 2026 se registraron 39,104 denuncias por estafa, muy por encima de otras figuras contempladas en el Código Penal.
En el mismo período también se contabilizaron 559 denuncias por estafa continuada, que ocurre cuando una persona ejecuta un plan preconcebido o aprovecha idénticas ocasiones para cometer múltiples fraudes.
Además, hubo 358 incidencias por estafas impropias, fraude cometido mediante la venta de bienes que no pertenecen al vendedor.
Marco Cerrato, intendente de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), recomendó que, ante las constantes incidencias de estafa en el país, la población debería ser cautelosa con aquellas ofertas electrónicas que son consideradas "muy buenas para ser verdad".
"Se recomienda no confiar en personas que ofrezcan beneficios exorbitantes, porque son esquemas que lastimosamente podrían dar por perdidos sus recursos económicos".
Además, explicó que, en caso de ser una víctima de estafa, lo recomendable es acudir con autoridades financieras y de acción penal.