Tegucigalpa, Honduras.- El sarampión ha resurgido con fuerza en la región, lo que ha encendido las alarmas en los países ante su alta capacidad de contagio y el riesgo de muerte, especialmente entre niños no vacunados.
En los últimos meses, las autoridades de salud han advertido que esta enfermedad viral, que durante años se observó controlada, volvió a expandirse debido a la caída en las coberturas de vacunación.
De acuerdo con el más reciente informe epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en lo que va de 2026 se contabilizan 21,441 casos confirmados y al menos 31 muertes.
México, Canadá, Estados Unidos y Guatemala concentran la mayor cantidad de contagios. Las defunciones se reportan en México, con 14 decesos este año, y en Guatemala, con 17 fallecidos.
En Honduras hasta el pasado sábado 6 de junio, las autoridades sanitarias contabilizaban tres personas contagiosas con esta enfermedad.
Los tres casos son importados desde Guatemala, que es la segunda nación con más contagios de la región (6,655 casos) y la primera con el mayor número de fallecimientos este año.
Pese a que el territorio hondureño registre tres casos, las autoridades no descartan que el número de enfermos aumente, debido a que la enfermedad es altamente contagiosa.
Homer Mejía, jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, explicó que la enfermedad es el doble de contagiosa que el covid-19.
"El sarampión tiene un alto nivel de contagio, es doblemente más contagiosa que el covid, pues una persona enferma podía contagiar entre seis a ocho personas; pero el sarampión puede contagiar a 18 personas vulnerables que no tengan protección inmunológica", dijo.
Además que la enfermedad es extremadamente contagiosa, puede provocar complicaciones graves y mortales, especialmente en niños pequeños, personas desnutridas o con sistemas inmunológicos debilitados.
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran la diarrea severa, infecciones de oído que pueden causar pérdida auditiva, ceguera, neumonía y encefalitis, una inflamación del cerebro que puede dejar secuelas permanentes o causar la muerte.
"Puede perder la vista para siempre, tener ceguera permanente o puede complicarse con un cuadro respiratorio, provocar neumonía o tener deshidratación por la diarrea y morirse. Es decir, que el riesgo está desde quedar ciego hasta morirse", detalló Mejía.
El epidemiólogo señaló que la población debe conocer los síntomas de la enfermedad para buscar atención médica oportunamente.
"La enfermedad inicia con fiebre, luego hay presencia de tos, una tos seca, hay secreción nasal, ojos enrojecidos que es el conjuntivitis y luego aparece el sarpullido que comienza en la cara o en la parte posterior del cuello, éste se va expandiendo al tórax, abdomen, brazos y piernas", explicó.
Si una persona presenta esos síntomas debe tomar medidas para evitar contagiar a sus familias o personas cercanas.
"Debe de usar mascarilla, no compartir bebidas ni alimentos con nadie, no saludar de beso, lavarse de manos con agua y jabón o alcohol gel, estar en aislamiento y acudir al establecimiento de salud más cercano o llamar para que se le pueda tomar la muestra", informó.
Las cifras de la OPS reflejan que, pese a los avances en vacunación, el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte de niños pequeños a nivel mundial.
El riesgo aumenta en regiones con bajos niveles de inmunización, en contextos de pobreza, desnutrición y acceso limitado a servicios de salud, la letalidad puede aumentar considerablemente.
Por lo que las autoridades hacen el llamado a la población, especialmente a los padres de familia para que lleven a sus hijos menores de cinco años a completar sus esquemas de vacunación y así protegerlos contra esta enfermedad.