Tegucigalpa, Honduras.-Durante la temporada seca, que este año se prolongó en gran parte del territorio nacional, el Instituto de Conservación Forestal (ICF) registró 1,007 incendios forestales, los cuales dejaron 93,634 hectáreas afectadas.
Las cifras oficiales del Sistema de Información para la Gestión y Monitoreo Forestal (Sigmof) revelan que 682 incendios han impactado directamente áreas de bosque, consumiendo unas 81,367 hectáreas.
El mapa de calor mostró una alta concentración de incendios en distintas regiones del país, principalmente en zonas del centro y oriente, donde las condiciones climáticas secas y las prácticas humanas han favorecido la propagación del fuego.
El departamento de Olancho es el que más daños registra, con 242 siniestros, que han provocado que unas 32,619 hectáreas de bosque estén afectadas.
Le sigue el departamento de Francisco Morazán, donde 207 incendios han dañado 17,403 hectáreas, mientras que en El Paraíso se reportan 131 fuegos con 11,633 hectáreas afectadas.
Departamentos como Gracias a Dios (10,271 hectáreas) y La Paz (4,250) registran pérdidas considerables de cobertura forestal, lo que compromete la biodiversidad y los recursos naturales.
El director del Instituto de Conservación Forestal (ICF), José Armando Ramírez, informó que los incendios están provocando graves daños ambientales, incluyendo la pérdida de suelo fértil y afectaciones directas a la calidad del agua en diversas regiones del país.
Ramírez explicó que varios incendios han alcanzado cuencas hidrográficas declaradas como zonas productoras de agua, lo que incrementa el riesgo de deterioro de las fuentes hídricas que abastecen a miles de comunidades.
Ante este escenario, subrayó la necesidad urgente de intervenir las áreas afectadas para impulsar procesos de restauración forestal y recuperación de ecosistemas dañados.
El titular del ICF señaló que una de las principales causas de los incendios sigue siendo el uso del fuego para preparar terrenos agrícolas.
En ese sentido, hizo un llamado a los productores a planificar adecuadamente sus actividades, establecer rondas cortafuego y solicitar asistencia técnica a las unidades del ICF para evitar que las quemas controladas se salgan de control.
Mencionó que la quema de basura y los incendios provocados continúan generando pérdidas significativas en los recursos naturales, además de poner en riesgo a las comunidades y a los brigadistas que combaten el fuego.
El funcionario insistió en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar nuevos incendios forestales y reducir las pérdidas económicas y ambientales que cada año enfrenta Honduras.
Las autoridades reportan que un 92.68% de los siniestros fueron controlados; además, este año se registra una leve reducción del 6.77% en comparación con periodos anteriores.