Tegucigalpa, Honduras.- El municipio de San Pedro Sula, en el departamento de Cortés, vivió una lucha persistente contra el Instituto de Conservación Forestal (ICF) que intentó recategorizar El Merendón como parque nacional, quitándole la categoría de reserva natural y una nueva remedición.
Pasar El Merendón, una reserva natural, a parque nacional no fue bien visto por la población sampedrana, que mostró su inconformidad a través de las denuncias.
Esto dio paso para que el ICF abriera un plazo de 60 días para que se presentaran quejas, oposiciones y desacuerdos ante el proyecto. La primera en hacerlo fue la Coalición Ambiental de Honduras (COAH), que el 25 de mayo de 2026 presentó al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAPH) del ICF un documento con la argumentación jurídica y ambiental sobre el impacto de la medida.
Nueve días después, el ICF, mediante la resolución DE-MP-095-2026, frenó el intento de recategorizar y remedir la zona El Merendón, conservando la categoría de reserva natural y dejando la administración en manos de la Alcaldía de San Pedro Sula.
Armando Ramírez, director ejecutivo del ICF, confirmó que se detuvo el intento, “estaban en plazo correspondiente y se le dio una respuesta a la Coalición Ambiental de Honduras, una organización conformada por varios gremios que fueron los que presentaron la oposición”.
La oposición del pueblo
En una nota de prensa del pasado 16 de abril de 2026, el ICF dio un plazo de dos meses (60 días) hábiles para que los sampedranos que se sintieran afectados dieran sus argumentos y objeciones de por qué el proyecto no es viable, pero pidió que presentaran pruebas.
Los sampedranos salieron a defender El Merendón con protestas en contra de la iniciativa del ICF, oponiéndose tanto a una nueva medición de la zona montañosa como al cambio de reserva protegida a parque nacional; asimismo defendieron la autonomía de la alcaldía sampedrana con respecto a la administración de la reserva.
Los pobladores, además, realizaron una petición virtual a través de las redes sociales, recogiendo firmas de ciudadanos que rechazaban la propuesta del ICF. El documento contaba con unas 1,300 firmas digitales.
El intento de una reclasificación iba más allá de un cambio de nombre, pues implicaba una alteración sobre quién administrará la zona y dejaba las puertas abiertas a actividades que podrían traer un impacto ambiental.
Esto generó rechazo entre los pobladores, quienes afirmaron que “El Merendón peligra” y “nos quedaremos sin agua”, refiriéndose a que la población sampedrana se abastece entre un 20% y 25% de las fuentes superficiales que nacen en El Merendón y en un 80% de fuentes subterráneas.
El Congreso Nacional mediante el decreto 46-90, conocido como Ley de Protección de El Merendón, declaró como Zona de Reserva a la cordillera de El Merendón (ZRM) para proteger su ecosistema y cuencas de agua que abastecen a San Pedro Sula, Naco, Cofradía y zonas colindantes.
El artículo 10 de este decreto prohíbe nuevos asentamientos humanos, explotaciones y cualquier tipo de construcción, exceptuando aquellas que tengan por finalidad la vigilancia, conservación y manejo de El Merendón. Además, es la municipalidad de San Pedro Sula la que ejerce control en las áreas productoras de agua, la zona de reserva de cuencas hidrográficas, su conservación ambiental, así como la aprobación o improbación en apertura de caminos.
Sin embargo, esto iba a cambiar si era catalogado como parque nacional. La reserva pasaría a administración estatal y, si bien, de acuerdo con el SINAPH habría mayor protección, pero también daría paso a que diversos sectores económicos se beneficien de esta área abriendo la posibilidad a escenarios como la tala de árboles, turismo, construcciones, entre otros.
Esta era la segunda vez que el ICF intentaba categorizar El Merendón como parque, ya que en 2025 insertó la idea, pese a que en el decreto 46-90, creado en 1990, el Congreso Nacional lo nombró zona de reserva de la Cordillera de El Merendón.
Según la clasificación manejada por el ICF, una reserva ecológica o natural busca la protección y conservación de la vida silvestre, flora y fauna que hay en el lugar, promoviendo oportunidades de investigación, esta zona es manejada por autoridades locales.
Mientras un parque natural, aunque conserva la idea principal de proteger los recursos naturales, pasa a ser administrado por autoridades estatales, clasificando así dentro de la misma área puntos de interés y de mayor protección, dejando una zona de transición, lo que permitirá aprovechar los recursos para asentamientos humanos y otras actividades.
El Merendón comprende 39,976.71 hectáreas de bosque, siendo el pulmón de la población sampedrana y la principal fuente de agua, abasteciendo el 67% del municipio y zonas aledañas.
La cordillera El Merendón, compartida con el país vecino Guatemala, está situada en los departamentos de Santa Bárbara y Cortés; es el pulmón de San Pedro Sula. Sus bosques son una mezcla entre coníferas, latifoliados y nublados, que están a 2,000 metros sobre el nivel del mar.
El primer intento frustrado
Este no fue el primer intento de reducir el área de El Merendón y pasarlo de categoría de reserva a parque. Sus orígenes dan lugar el 23 de enero del 2013 cuando se aprobó el decreto 334-2013 que dio lugar a la remedición de la Zona de Reserva El Merendón, que tenía 39,976.71 hectáreas y le quitaron 2,599.05.
Con la remedición el área comprendida de El Merendón quedó en 37,377.66 hectáreas, excluyendo El Parque Nacional El Cusco, que fue declarado parque nacional mediante decreto 87-87, publicado en 1987.
Un año después, el Decreto 334-2013 quedó obsoleto por el decreto 058-2024, que ordenaba al ICF volver a redefinir los límites procurando su ampliación y tomando en cuenta El Cerro Will, ubicado al noroeste de la reserva.
El cerro había quedado fuera de la protección porque está en la frontera del municipio de Choloma y formaba parte de la zona de amortiguamiento, lo que dio posibilidad a que fuera de usos múltiples y habitable.
Posteriormente, el 16 de octubre de 2025, el ICF publicó en La Gaceta el acuerdo institucional 092-2025 donde establecía nuevos límites para la reserva. Esta fue la primera vez que lo catalogó como parque Nacional, aunque en documentos seguía siendo reserva.
De hecho, para muchos ambientalistas, este acuerdo permite actividades que no son compatibles con las áreas protegidas y que violentan convenios internacionales. El acuerdo fue aprobado en el gobierno anterior, por lo que pidieron dejarlo sin efecto para garantizar la protección de El Merendón.
Leonardo Pineda, representante de la organización Guardianes de El Merendón, expresó que luego de la liberación de 2,500 hectáreas de la zona de amortiguamiento de la reserva en el 2013, obviando el decreto 46-90, los problemas persisten porque “lo interesante es que uno va arriba de las comunidades y los problemas de esas comunidades siguen como antes del decreto. Empezamos a ver grandes construcciones y urbanizaciones que se estaban haciendo en lugares donde no se podían hacer anteriormente".
Historia de El Merendón
La historia de El Merendón se remonta a más de 100 años atrás, cuando en la gestión del exalcalde Antonio Bográn en 1917 compró 5,554 hectáreas de tierra sobre dominio pleno ejidal de la alcaldía sampedrana bajo el título “La Protección” y dijo que serían declaradas como reservas.
El apoyo del Congreso Nacional se obtuvo casi 70 años después (el 31 de mayo de 1990), cuando aprobaron el decreto 46-90, en el que se crea la Ley de Protección de El Merendón. El decreto fue publicado en La Gaceta.
La ley le otorgó a la municipalidad de San Pedro Sula control sobre las áreas protegidas de agua y zonas de reserva, las zonas comprenden un área total de 395 kilómetros cuadrados.
Los sampedranos y autoridades de la comunidad se pronunciaron y opusieron ante la iniciativa del ICF: “Es imperativo que los diversos sectores del municipio, del Valle de Sula y del país presenten un pronunciamiento en contra de esta iniciativa”, manifestó la ambientalista Diana Betancour.