Los Ángeles, Estados Unidos.- Justin Bieber salió al escenario de los Grammys 2026, celebrados en el Crypto.com Arena, sin camiseta y usando apenas unos shorts y calcetines.
El momento destacado de su actuación llegó cuando interpretó "Yukon", uno de los sencillos de su álbum Swag, mientras sostenía una guitarra eléctrica de color morado intenso.
La imagen del artista canadiense parecía sacada de una transmisión casual desde su propia casa, con la informalidad de quien acaba de levantarse de la cama.
"¿Qué haría si no te quisiera, cariño?", cantó Bieber mientras rasguaba las cuerdas de su instrumento ante una audiencia que oscilaba entre el asombro y la celebración.
El atuendo minimalista del intérprete de Baby generó reacciones inmediatas en redes sociales, donde usuarios debatieron si se trataba de una declaración artística audaz o una falta de respeto hacia la ceremonia.
La presentación de Bieber formó parte de una noche cargada de actuaciones memorables.
Antes que él, Sabrina Carpenter, Bruno Mars y Rosé habían ofrecido sus números musicales, además de los ocho nominados a Mejor artista nuevo que incluyeron a Leon Thomas, Addison Rae, Olivia Dean, Alex Warren, Sombr, Lola Young, Katseye y las Marías.
El canadiense cerró su segmento con la misma energía relajada que caracterizó toda su aparición.
Yukon compite en la categoría de Mejor interpretación de R&B durante esta edición de los premios Grammy.
El disco completo también aspira a los galardones de Álbum del año y Mejor álbum vocal pop, mientras que el tema Daisies recibió una nominación como Mejor interpretación solista pop.
Este reconocimiento representa un punto culminante en el regreso gradual del artista a la industria musical.
Bieber había interrumpido su Justice World Tour en 2023 después de enfrentar una serie de problemas de salud que obligaron a múltiples aplazamientos.
El año anterior, el músico reveló públicamente su diagnóstico del síndrome de Ramsay-Hunt, una condición neurológica que provocó una parálisis facial parcial temporal.
La recuperación fue lenta y el cantante permaneció alejado de los escenarios durante varios meses mientras recibía tratamiento médico especializado.
El siguiente compromiso importante del intérprete será como cabeza de cartel en Coachella, donde encabezará el festival de música durante dos fines de semana consecutivos en abril.
Según información proporcionada por una fuente cercana al artista a la revista Rolling Stone el año pasado, Bieber negoció directamente con la promotora Goldenvoice para cerrar un acuerdo millonario de siete cifras.
"Es una decisión revolucionaria para un cabeza de cartel, y es algo que construyó completamente por su cuenta", explicó el informante.
La presentación en los Grammy marca un contraste evidente con las apariciones anteriores del cantante en la misma ceremonia, donde tradicionalmente había optado por vestuarios elaborados y producidos por diseñadores reconocidos.
Esta vez, la simplicidad del atuendo pareció enviar un mensaje sobre autenticidad y control creativo. "Entre ser cabeza de cartel en Coachella y el éxito de Swag, está claro que este es el comienzo de una nueva era para Justin, una en la que él tiene el control total", añadió la fuente consultada por la revista antes citada.
Las críticas sobre la elección de vestimenta se mezclaron con elogios hacia la calidad vocal y la ejecución musical del número.
Varios analistas de la industria señalaron que la decisión podría interpretarse como un rechazo deliberado a las expectativas de glamour que tradicionalmente rodean a los Grammy.
Otros consideraron que la informalidad extrema restó solemnidad a un evento que celebra los logros artísticos más destacados del año.
La actuación en ropa interior de Bieber quedará registrada como uno de los momentos más comentados de la gala, independientemente de si termina llevándose alguno de los gramófonos dorados por los que compite.