Un rotundo aplauso rompió el silencio en el Palacio de Bellas Artes a la llegada de las cenizas de Gabriel García Márquez, en el homenaje que México le rindió al escritor y Nobel de Literatura colombiano fallecido el jueves 17 a los 87 años de edad.
Los restos del autor de “Cien años de soledad”, obra referente de la literatura latinoamericana, todavía no se sabe dónde reposarán; no obstante su espíritu y legado tendrán su morada final en los corazones de millones de lectores que crecieron con sus obras.
Su viuda Mercedes Barcha y sus hijos Gonzalo y Ricardo hicieron la primera guardia alrededor de la urna, que estuvo rodeada de decenas de flores amarillas, el color de la suerte del cariñosamente llamado Gabo.
A ellos los acompañaron el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México, Rafael Tovar y de Teresa, y la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, María Cristina García.
La tristeza era visible en el rostro de los presentes, pero la alegría que caracterizaba al escritor los contagió cuando los ritmos de cumbia y vallenato que tanto disfrutó el Nobel se encargaron de darle un tono diferente a la despedida.
Ataviados con el tradicional sombrero vueltiao, el grupo contagió a los asistentes, algunos aplaudieron, otros hasta bailaron, mientras en el rostro de Mercedes y sus hijos se dibujaba una sonrisa.
En la ceremonia también estuvieron los acordes de un cuarteto que interpretó un repertorio de música clásica, con composiciones de Beethoven, Dvorak, Schubert, Brahms y Mendelssohn.
También hicieron guardia de honor Mónica Alonso, Genovevo Quiroz y las cuatro mujeres que cuidaban a Gabo, ellas también recibieron un aplauso.
En la primera fila de los invitados de Bellas Artes se encontraban Carmen Balcells, la legendaria agente literaria de García Márquez; así como el veterano periodista mexicano y amigo personal Jacobo Zabludovsky, y el director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (fundada por Márquez), Jaime Abello.
Entre los presentes también estaban las escritoras Ángeles Mastretta, Silvia Molina, Carmen Boullosa y los escritores Homero Aridjis y Adolfo Castañón. Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, quien fue amigo de Gabo, acompañó a la familia García Barcha.
En lo alto del vestíbulo del recinto reservado a las despedidas de los máximos iconos culturales de México, fue colocada una inmensa fotografía en blanco y negro del escritor colombiano, con su famosa frase: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.
El recinto lució abarrotado, igual sucedió en las afueras, donde cientos de personas hicieron fila para despedir con una última mirada al escritor, sin embargo, el deseo de estar cerca de las cenizas de Gabo no se les concedió.
Una valla les impidió acercarse y solo pudieron hacer el recorrido a paso rápido.
La ceremonia finalizó con la última guardia de honor realizada por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el de Colombia, Juan Manuel Santos.
Homenajes en Colombia
En Aracataca, el pueblo donde nació García Márquez un 9 de marzo de 1927, el sepelio simbólico se realizó la tarde de este lunes.
Los pobladores y visitantes a las dos de la tarde salieron de la Casa Museo Gabriel García Márquez hacia la iglesia San José, posteriormente se dirigieron al cementerio y luego de vuelta al museo.
Este miércoles, el presidente colombiano encabezará una ceremonia en memoria de Márquez a las doce del mediodía en la Catedral Primada de Bogotá, donde la Orquesta Sinfónica Nacional y cuatro solistas interpretarán el Réquiem de Mozart.