Tegucigalpa, Honduras.- ¿Le pregunta a su pareja si le quiere aunque se lo haya dicho hace cinco minutos? ¿Compara constantemente lo que siente ahora con lo que sentía al principio de la relación y le aterra que ya no sea igual? Es muy probable que no sean simples inseguridades, tal vez sea algo más profundo, más invasivo y agotador.
Se llama TOC —trastorno obsesivo-compulsivo— relacional o de amores y convierte los vínculos afectivos en una batalla mental.
Mientras el mundo celebra San Valentín con todo su despliegue de romanticismo, hay personas que no pueden disfrutar de sus relaciones porque viven atrapadas en un ciclo interminable de dudas y comprobaciones.
Esta variante del TOC se ceba específicamente con las relaciones de pareja, aunque también puede aparecer en amistades o vínculos familiares.
“Aparecen ideas como: ‘¿y si no le quiero de verdad?’, ‘¿y si me está engañando o he dejado de gustarle?’. Estas ideas suelen ir acompañadas de conductas compulsivas, como leer y releer los mensajes en busca de señales confusas, buscar constantemente validación y confirmación de la otra persona, y pedir a terceros que nos calmen”, explica Miren Eguiara Arrázola, psicóloga del Instituto Psicológico Cláritas.
No son las dudas razonables que cualquiera puede tener en una relación, son pensamientos que irrumpen sin permiso, una y otra vez, generando una angustia que no se calma con argumentos lógicos. Y lo peor es que obligan a quien los sufre a realizar rituales de comprobación que solo dan un alivio momentáneo antes de que la ansiedad vuelva con mayor intensidad.
Eguiara describe la hipervigilancia emocional como el síntoma clave. “La persona observa constantemente lo que siente, analiza sus emociones y sus cambios, e interpreta que cualquiera de esas mutaciones es una señal de que la relación va por mal camino”, señala.
Otro síntoma es “la incapacidad para sostener la incertidumbre y para tolerar ambivalencias, etapas de menor intensidad emocional o dudas normales que puedan aparecer”.
Lo que para la mayoría son vaivenes naturales del amor, para quien padece TOC relacional son señales de alarma que disparan el pánico.
Viva sin respuestas definitivas
Las medidas conciliadoras buscan cambiar la relación pese a las dudas. Un profesional de la salud mental le puede ayudar a trabajar primero en entender, punto a punto, su historia afectiva, sus creencias sobre el amor y sus patrones de vinculación.
“Se hace un acompañamiento para que la persona pueda tolerar la incertidumbre y las dudas sin intentar eliminarlas y que comprenda que el amor no es un estado fijo, sino un proceso que va fluctuando”, detalla Eguiara.
También se enseñan herramientas concretas como ejercicios de respiración, identificación de pensamientos limitantes y formas de manejar la ansiedad cuando aparece.
Porque amar, al final, es aceptar que no todo tiene una respuesta y que no podemos controlar los sentimientos como quien conduce un vehículo.