Utilidad

Preste atención a los problemas emocionales de sus hijos

Conozca los síntomas de alarma que los padres deben tomar en consideración con sus niños

10.07.2012

Hoy en día los problemas emocionales en la población infantil van en aumento. El interés de detectarlos y tratarlos a tiempo es de vital importancia, debido a que las emociones (positivas y negativas) y la forma en que el niño las procesa va a ser uno de los pilares de su personalidad en el futuro.

En esta edición de Superguía Salud le presentamos las principales manifestaciones de estos trastornos en la infancia.

“La niñez se caracteriza por la sucesión de períodos de desarrollo y actividades físicas y psíquicas, por lo tanto, de formas de comportamiento muy diversas”, manifestó Caballero, quien también agregó que estos períodos se relacionan con la maduración de las estructuras nerviosas, es decir, con la adquisición de aptitudes y con el establecimiento de variados tipos de relaciones cada vez más íntimos y complejos con el ambiente, donde la interacción con los padres juega un papel muy importante en el desarrollo del comportamiento y en la adquisición de aptitudes.

Problemas psicológicos
Los problemas psicológicos infantiles, según la psicóloga, pueden clasificarse en dos grandes categorías:

- Problemas emocionales y de comportamiento: trastornos por angustia de separación, fobias escolares, evitación, retraimiento, aislamiento, ansiedad en diversas formas de manifestación, trastornos del ánimo como la depresión infantil, enuresis (incontinencia urinaria) y encopresis (incontinencia urinaria y anal respectivamente), trastornos adaptativos, agresividad y rebeldía, entre otros.

- Problemas escolares y relacionados con el aprendizaje: trastorno del déficit de atención, que se puede suscitar con o sin hiperactividad.

Signos
Caballero señala que existen dos signos que pueden avisar o indicar la presencia de un trastorno psicológico en los niños: la presencia de emociones dolorosas (sentimientos de ansiedad, depresión o irritación crónica) y la aparición de conflictos continuados en las relaciones sociales o familiares.

Causas
“La conducta psicopatológica tiene dos tipos de causas: biológicas y ambientales. Estas causas se suelen combinar en la mayoría de los trastornos psicológicos, llamándose a los modelos que la estudian multifactoriales”, indicó la experta, quien además señaló que aunque algunas causas pueden incluir factores tales como la herencia, desórdenes mentales, dieta, presiones y el funcionamiento familiar, ningún estudio ha podido demostrar que alguno de estos factores sea la causa directa de los trastornos emocionales o del comportamiento.

Se cree además que esos factores se pueden consolidar y hacerse más persistentes en las épocas tempranas de la vida, donde la maduración del sistema nervioso está iniciándose y las influencias ambientales provenientes del medio sociofamiliar pueden dejar una fuerte huella.

Apoyo paternal

Los padres juegan un papel importante en el bienestar emocional del niño.

La especialista establece que los niños que desde el nacimiento crecen con una gran influencia de sus papás en su educación, tienen estos beneficios:

- Identidades más definidas.

- Mayor capacidad de tener y conservar lazos significativos.
- Mayores habilidades para desempañarse solos.

“Está comprobado que las personas que mejor se desarrollan en su adultez son aquellas que mayor contacto tuvieron con sus papás. Al mismo tiempo que aprenden formas más sanas de competir, potencializar y maximizar sus capacidades”, describió la psicóloga, quien determinó que las hijas también necesitan de la influencia de sus papás, para sentir una seguridad que solo el género masculino puede otorgarles.

Y en ambos casos, es decir, tanto en los chicos como en las chicas, es fundamental la presencia de un hombre adulto con un rol activo en el hogar, particularmente porque entre los 9 y 11 años ellos exploran su propia identidad.

Juego en familia
Jugar en familia es la mejor manera de reforzar las relaciones entre los miembros del hogar, “a través del juego expresamos emociones, sentimientos, afecto y fortalecemos los lazos de unión entre las personas que participan”, indicó Caballero, quien también describe que es uno de los principales hilos conductores del amor entre padres e hijos además de cumplir una función educativa.

“Con cualquier tipo de juego que guste al niño, lo importante es que ambos disfruten de compartir ese momento, los niños se sentirán muy felices al jugar con sus padres y serán momentos que el niño jamás olvidará. Los juegos pueden utilizarse en las actividades cotidianas o en momentos dedicados exclusivamente para jugar. Por ejemplo: aprovechando la hora de baño del niño podemos jugar con él, soplando burbujas y cantando juntos melodías”, adjuntó la entrevistada. Los padres deben empezar a jugar con sus hijos desde los primeros meses, con juegos orientados a desarrollar sus sentidos además de brindarle cuidados y mucho afecto.

Según la psicóloga se puede:

- Jugar a las escondidas y abrazarlo cuando nos encuentre.

- Pintar juntos un papelote con témperas utilizando toda la mano.

- Participando del juego de los hijos como un niño más.

- Jugar con disfraces, máscaras o a través de muñecos o títeres, para estimular la imaginación y la expresión de sentimientos entre los participantes.
- Se puede organizar un día para jugar un deporte.

'Dedique un tiempo para jugar en familia y pasará un momento grato con sus hijos”.
Carolina Caballero, Psicóloga.

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