Los usuarios del taxi colectivo y del rapidito no tuvieron ni la oportunidad de soñar con una reducción a la tarifa de estos servicios.
En las largas e infructíferas reuniones que sostuvieron por más de una semana los empresarios del rubro y las autoridades de Transporte, ni siquiera se negoció una revisión a sus pasajes. La ridícula rebaja que aprobó el presidente Porfirio Lobo el martes anterior fue apenas de 50 centavos para el transporte urbano y cinco por ciento para el interurbano.
El pasaje del taxi colectivo y del rapidito mantiene sus precios en 13 y 11 lempiras respectivamente.
Los empresarios del taxi colectivo fueron los primeros en formular la solicitud de un incremento debido al alto costo del combustible a finales de febrero de este año.
Fue el 22 de marzo cuando entró en vigencia el nuevo costo de 13 lempiras y seguido a este aumento que se recetaron los taxistas, los operadores de los otros medios de transporte público se sumaron al clamor de incrementos.
Tres días después se anunció el tarifazo de un lempira en las unidades tradicionales de buses y el servicio ejecutivo.
Todos estos reajustes alcistas se dieron bajo el amparo de las 13 alzas consecutivas a los precios de los carburantes.
Actualmente, cuando el precio del diésel, que es el carburante más utilizado por los empresarios del rubro, registra más de 10 lempiras de rebaja, el clamor de los usuarios para reducir la tarifa no es tomada en cuenta, mucho menos, escuchada.
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Reclamos
El descontento de la población no se ha hecho esperar.
En las estaciones de buses y taxis los ciudadanos reclaman que el gobierno les dé el mismo trato de condescendencia que ha tenido con los transportistas al aplicar cualquier ajuste que se les ocurra.
“Si se amparaban en el alza a los combustibles para subir el precio del pasaje, por qué ahora no usan esa misma medida para reducirla”, reclamó Roberto Amador, un usuario.
A estos reclamos, Pedro Gómez, presidente de la Asociación Interdepartamental de Puntos de Taxi (Aiterpt), aseguró que ellos no aceptaron una bonificación de un lempira que les ofrecía el gobierno, por eso trasladaron el incremento al usuario.