El interés y el entusiasmo se reflejan en las caritas de los más de cuatro mil escolares que participan en la campaña de EL HERALDO,
Escuelas Amigables con el Ambiente.
Como parte de la sana competencia, los cinco centros educativos seleccionados: Dionisio de Herrera, Itzamná, Cerro Grande número II, República Oriental del Uruguay y Jorge J. Larach, realizan diversas actividades con el objetivo de ubicarse en los tres primeros lugares.
Mientras unos se organizan y van de aula en aula para motivar esta apuesta que busca educar y concienciar en pro del medio ambiente, otros enseñan a sus compañeros cómo se debe clasificar la basura en sus contenedores.
La primera entrega
La fiebre ecológica ya se empieza a traducir en recursos económicos, según la meta trazada de la campaña.
Y la Itzamná se convirtió, el viernes pasado en la pionera, al ser el primer centro en entregar su producto para venderlo en el mercado del reciclado.
Fruto del entusiasmo de los alumnos, los docentes y la directora Julia Suazo Castellanos, lograron captar en su primera jornada 50 libras de botellas plásticas y cuatro de latas de aluminio.
En total 250 lempiras fue la recompensa que recibió el equipo de la escuela en honor al dios maya de la sabiduría, Itzamná.
Arriba L@s Guerrer@s
En la escuela de Ensayo Dionisio de Herrera, el Club de L@s Guerrer@s Ambientales no descansa en sus actividades. Geraldi Valladares, Wendoly Barahona, Moisés Cruz, Nayely Reyes, Yens Alvarado, Anyeli Escoto, sin descuidar sus obligaciones escolares y de la mano de sus maestros guías, elaboran planes de acción, los que pondrán en práctica tanto en la escuela como en sus hogares.
Los estudiantes, auxiliados por el Comité Ambiental, elaboran murales con residuos, tapones plásticos, revistas, entre otros.
“Nuestra escuela quiere ganar y ese es el reto que hemos asumido”, expresó Moisés Cruz, miembro del club ambiental.
Líderes comprometidos
El éxito del proyecto en la escuela Cerro Grande Número II pasa por la organización y la entrega de cada uno de los maestros y los alumnos involucrados.
Así lo consideró la directora del centro, Irma Esperanza López, quien dijo además que en este centro educativo se pretende hacer una preclasificación de los residuos para obtener materiales reciclados en orden.
Los alumnos se han planteado el reto de reciclar con la firme convicción que con esta acción lograrán mantener su centro educativo limpio.
Para lo cual han formando patrullas estudiantiles que están vigilantes que el proyecto se cumpla a cabalidad.
Mientras tanto en la escuela Jorge J. Larach, después de concluida la jornada de la capacitación aula por aula, los basureros ecológicos instalados en el centro educativo resultan insuficientes para la masiva recolección que hacen los alumnos.
“Cada aula se ha propuesto recolectar mil arillos de latas de aluminio que esperan cambiar por sillas de ruedas y así mejorar la calidad de vida de personas con retos especiales, manifestó Neisy García, maestra guía del club ecológico en el centro educativo.
Los alumnos de la Escuela Uruguay no se quedan atrás en la tarea de concienciar a sus compañeros sobre la importancia de clasificar el material reciclable y esta semana aprovecharán el aniversario de la escuela para promover la cultura de reciclaje en la jornada vespertina.
Con el lema “Pasa la voz”, los niños impulsarán la campaña y durante los recreos los comités de vigilancia se encargarán de orientar a los alumnos donde depositar cada residuo.
Sin duda alguna la semilla ecológica ya empieza a florecer en los alumnos de las escuelas que ejercen una función de embajadores de la protección ambiental en sus comunidades.