La educación en Honduras pasa actualmente por un proceso de transformación, con la ampliación del primer ciclo educativo hasta noveno grado.
La medida ha causado confusión y sorpresa para los padres de familia, pero más para los alumnos del sexto grado, quienes con ansias esperaban tener su clausura, como tradicionalmente se hacía.
Aunque la determinación deje por los momentos truncados los sueños de miles de escolares, tiene sus bondades.
De acuerdo a los docentes, este ciclo de nueve grados vendrá a mejorar la calidad educativa, elevará la cultura del país, habrá más cobertura y reducirá en gran medida la deserción escolar.
Además, obligará al padre de familia a ser más responsable con la formación académica de sus hijos.
Pero otra de las interrogantes que surgen es ¿dónde van a continuar los menores que egresen del sexto grado, estarán preparadas las escuelas para convertirse en Centros de Educación Básica (CEB)?.
Análisis
De acuerdo a las autoridades de Educación, el 90 por ciento de las escuelas del Distrito Central están preparadas y disponen de la infraestructura adecuada para pasar a ser CEB, no así las que están en los municipios aledaños.
Sin embargo, docentes como Manuel de Jesús Zelaya, quien labora en la Escuela República de China Taiwán de la Residencial Honduras, asegura que debería analizarse bien esta situación.
“Es difícil encontrar en los centros maestros con especialidades, así como los tienen en los colegios; hay escuelas que no disponen de laboratorios ni de la infraestructura adecuada, tienen que orientar a los cambios, a lo que mejor convenga a los padres de familia, al país y a la calidad educativa”, aseguró.
Empero, otras escuelas como la Miguel Andonie Fernández, ubicada en la colonia La Era, están interesadas en ser CEB, pero reconocen que no reúnen los requisitos en cuanto a tener la infraestructura adecuada. Además, habría que nombrar docentes especializados para cada una de las áreas, recibir el apoyo del gobierno y disponer del presupuesto.
Cabe señalar que los CEB se crearon en 1986 para las zonas rurales, pues es una manera de acercar el ciclo común a las comunidades, al no disponer de colegios, por lo que no es necesario que existan en las grandes ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula.