La inseguridad y la falta de transporte público casi desaparecen la jornada nocturna en los centros educativos de la capital.
A miles de estudiantes que trabajan y que optan por esta alternativa, la delincuencia les arrebata su sueño de superación.
Anualmente la Secretaría de Educación reporta una matricula promedio de 13,658 estudiantes en los centros nocturnos, pero de ellos solo el 50 por ciento concluyen su formación.
La matrícula de esta jornada comenzó esta semana y la afluencia de estudiantes es tan raquítica que obliga a extender una semana más el proceso.
Miguel Recarte, director del Instituto España Jesús Milla Selva, informó que desde 2008 este centro pasó de matricular 1,200 alumnos en esta jornada a apenas 600 y de ellos al final del año solo quedan 450 en los salones de clases.
“La inseguridad es el principal motivo por el que los jóvenes abandonan sus clases, los delincuentes les arrebatan sus pertenencias, les cobran ‘impuesto de guerra’ y para colmo de males no encuentran transporte”, aseguró.
Para motivar a los estudiantes a mantener su carrera educativa, los maestros del instituto han creado clases de computación, pero este incentivo se ve opacado cuando arma en mano los malvivientes atentan contra sus vida.
En el instituto Héctor Pineda Ugarte, en la colonia Hato de Enmedio, las clases en la noche se ven amenazadas.
Yolanda Vargas, coordinadora de maestros del colegio, afirmó que al no haber estudiantes hasta los docentes pueden perder su trabajo por el cierre de asignaturas.
“La inseguridad aquí es dura. El año pasado hasta mataron a una persona en las puertas del colegio. Por falta de alumbrado público, los ladrones hacen lo que quieren”, aseveró.
Como consecuencia de la imparable ola delictiva, la matrícula se ha reducido a 300 estudiantes y de ellos solo terminan 150.
La ironía de la situación de alarma que vive la comunidad estudiantil y maestros es que detrás del centro se ubica una posta policial.
Sin embargo, el resguardo se limita a la intención, al llamado de auxilio de los docentes cuando los hechos delictivos ya se han consumado.
El edificio se encuentra amurallado por una enorme infraestructura de cuatro metros de alto, además de serpentina, a fin de evitar el ingreso de los amigos de los ajeno.
La misma pesadilla se replica en los institutos Hibueras, Abelardo R. Fortín, Abraham Lincoln, Blanca Adriana Ponce y Técnico Honduras de la colonia Kennedy.
Una alternativa
Cansados de los abusos de la delincuencia, muchos de los estudiantes de la jornada nocturna han emigrado al Sistema de Educación Media a Distancia (Semed).
Los institutos afiliados a este sistema, conocidos como Isemed, han surgido como una alternativa para ellos.
Con horarios de 1:00 a 6:00 de la tarde los sábados y de 8:00 de la mañana a 12:00 del mediodía los domingos, los jóvenes pueden formarse sin poner en riesgo su integridad y sus pertenencias.
En la capital operan 16 institutos del Semed, con una población de 9,042 alumnos.
Esta población representa el 71 por ciento de los estudiantes del sistema nocturno, que está conformado por 13,658 alumnos.
Y aunque muchos ven en los Isemed una amenaza a la educación nocturna, estos centros han logrado graduar anualmente al 95 por ciento de sus estudiantes, a diferencia de los que operan en la noche, que viven una deserción anual del 50 por ciento.
Hasta institutos de larga trayectoria educativa como el Central Vicente Cáceres, Abelardo R. Fortín, España Jesús Milla Selva y el Luis Bográn se han sumado a este tipo de aprendizaje intensivo.
Según Irma María Cheverría, asistente técnico de Semed, estos institutos brindan una oportunidad a empleadas domésticas de las periferias de la ciudad, vigilantes y albañiles, entre otros jóvenes trabajadores de la ciudad.
“La nocturna presenta el mayor índice de deserción”
José Mendez, director del instituto Hector Pineda Ugarte, afirma que la matrícula en la jornada nocturna hacen un alto compás de espera debido a que los estudiantes piensan mucho antes de matricularse.
“La matrícula ha descendido en los últimos años de 300 estudiantes de matrícula inicial, pero es la de mayor deserción”, indicó.
Los problemas de transporte e inseguridad ahuyentan a los estudiantes ya que ellos deben desplazarse a sus hogares a altas horas de la noche, desde las 9:30 pm, indicó Méndez. Como medida preventiva, la jornada se ha reducido media hora, pero de nada ha valido.
“Los Isemed mantienen un auge permanente”
Irma Cheverría, asistente técnico del Sistema de Educación Media a Distancia (Semed), indicó que en 20 años de existencia de estos centros la demanda ha crecido paulatinamente.
El programa nació en 1992, ofreciendo solo el ciclo común, con un solo centro educativo, desde 2006 se abrieron las carreras, actualmente funcionan 15 centros educativos en la ciudad, pormenorizó.
“El Sistema Educativo a distancia es una gran alternativa para jóvenes humildes que laboran durante la semana, sin embargo, no llama la atención de las autoridades educativas, hasta sin pago mantienen a los maestros y ellos siguen laborando por respeto a sus alumnos”, afirmó.
Transportistas ofrecen flota especial de buses
Marvin Galo, presidente del Sindicato de Transporte Urbano (STU), instó a los directores de los colegios públicos de jornada nocturna para que realicen censos de sus alumnos.
El fin es organizar una flota de buses que transporten a los educandos que reciben el pan del saber por las noches.
“Tenemos el deber de brindar unidades de transporte a los alumnos que salen tarde de sus clases y además contribuimos en gran manera a reducir el número de asaltos”, dijo. El dirigente manifestó que están dispuestos a facilitar la cantidad necesaria de buses en proporción a la de alumnos.