Tegucigalpa, Honduras.- En el centro histórico de Tegucigalpa, dos inmuebles emblemáticos están abandonados después de haber sido consumidos por el fuego: el Museo del Hombre Hondureño y el edificio Chinda Díaz, rincones culturales que formaron parte del patrimonio de la ciudad, pero desaparecieron por las llamas.
La noche del 29 de noviembre de 2017 marcó un antes y un después para la cultura hondureña. Un incendio de grandes proporciones redujo a escombros la antigua Casa de Ramón Rosa, sede del Museo del Hombre Hondureño y de la Biblioteca Reina Sofía.
El siniestro arrasó con parte de la estructura histórica, espacios que durante décadas albergaron la memoria artística y antropológica de la nación.
Desde el 2017 el edificio quedó olvidado, a pesar de que en reiteradas ocasiones se ha pedido su restauración por parte de instituciones y llamados de artistas, historiadores y gestores culturales.
El Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) envió una propuesta de restauración para que fuera ejecutada; sin embargo, aun así el edificio continúa abandonado, afirmó Rolando Canizales, titular del IHAH.
Durante ocho años, las ruinas del museo se convirtieron en una imagen habitual del abandono en la capital, centro de la ciudad. Sus paredes y techos están colapsados y las estructuras expuestas al deterioro natural. Aunque en 2025 se anunció su restauración, los trabajos no continuaron.
Un escenario similar —aunque más reciente— se encuentra en el edificio histórico donde funcionó por décadas el tradicional negocio Chinda Díaz, un ícono histórico, comercial y social del centro de Tegucigalpa.
El 22 de julio de 2025, un incendio consumió gran parte del inmueble, dejando en ruinas el espacio donde funcionaba el merendero Chinda Díaz.
Tras el siniestro, el alcalde Jorge Aldana, lamentó públicamente el incendio y prometió apoyo para la restauración del edificio, asegurando acompañamiento a los afectados y gestiones para rescatar la estructura histórica.
Sin embargo, medio año después, la realidad es otra. El edificio Chinda Díaz permanece cerrado, cubierto parcialmente con láminas, con paredes debilitadas y sin señales visibles de restauración.
“El instituto les entregó lineamientos para la intervención y las instrucciones para que presentaran la solicitud al instituto de la autorización, y al día de hoy no se ha recibido nada”, informó Canizales.
Indicó que en los edificios, el Chinda Díaz y el Museo del Hombre sucede la misma situación.
El abandono del Chinda Díaz no es un hecho aislado, sino parte de un patrón recurrente, ya que pasó lo mismo con el antiguo edificio de Telecomunicaciones, Hondutel, que también fue consumido por las llamas en el 2019.
En ambos casos, el incendio fue solo el inicio de un proceso más largo de olvido y abandono, donde las llamas actuaron en horas y la respuesta a la recuperación puede tardar años.
El Museo del Hombre Hondureño y el edificio Chinda Díaz son hoy símbolos de una deuda pendiente con el patrimonio del país: dos espacios marcados por el fuego, pero condenados por la demora, la falta de coordinación y la fragilidad de los compromisos públicos.