Intimidaron a sus víctimas. Las sumieron en el pavor y la impotencia para al final acabar cobardemente con ellas.
'Si te vas te mato o mato a tu papá', fueron las palabras con las que uno de los asesinos de la familia Hernández amenazó a los gemelos José Nehemías y Salomón, quienes junto a su padre, también de nombre Salomón, fueron los primeros en ser atacados por Henry Geovani Cruz Orellana y su primo Juan Antonio Argueta la tarde del lunes en su vivienda de la aldea El Palmar.
Con amenazas y arma en mano, los despiadados hombres llevaron a los niños y al padre hasta un guamil o montarral, donde torturaron y amarraron con un lazo a los dos menores para ahorcarlos.
El padre impotente contemplaba la escena. Una vez que creyeron haber acabado con la vida de los gemelos, obligaron a Salomón (padre) a conducirlos hasta la vivienda de Gloria Arminda, la madre del que ahora es esposo de la mujer por la que Henry Geovani originó la tragedia.
Ella, junto a sus tres hijos Sulmi Yesseni, Alexander y Marco Tulio, y Salomón, el hermano de esta, fueron llevados a unos dos kilómetros de distancia de la aldea. Allí los amarraron de pies y manos y luego los degollaron.
Nunca imaginaron que la unión sentimental de uno de los miembros de su familia con una mujer que se había separado de su primer esposo generaría la muerte de seis de sus miembros.
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Sin piedad
Los gemelos y su padre llegaron de la montaña a su vivienda en El Palmar a las 4:00 de la tarde, venían de cortar café. A eso de las 5:30 de la tarde, Henry Cruz y Juan Antonio Arqueta llegaron hasta la casa. Cruz ingresó en la vivienda enarbolando una pistola y agarró de la mano a uno de los niños. Cuando el padre vio la acción del hombre le dijo: 'No me vayan a matar a los cipotes, no nos hagan nada'.
Los niños, presos de pánico, intentaron huir, pero uno de los asesinos los encañonó con la pistola y les dijo: 'Si te vas te mato o mato a tu papá'. Los niños regresaron, los amarraron y junto a su padre los llevaron a un guamil.
Les colocaron unos lazos y los guindaron de un árbol. José Nehemías murió, pero su gemelo Salomón milagrosamente no falleció y fue el testigo de la tragedia de su familia. El menor tiene grabada en su mente las escenas violentas de aquellos dos hombres que mataron a sus parientes. él quedó amarrado, observando los movimientos de los asesinos, que obligaron a su padre a llevarlos hasta la casa de Gloria Arminda.
'Nos vas a llevar donde tu hermana y nos vas a sacar esa gente sin decir nada', le dijeron a Salomón padre, quien así los llevó hasta la casa de su hermana, donde la obligaron a salir a ella y tres de sus hijos. Caminaron aproximadamente dos kilómetros y cuando estaban cerca de una zanja los amarraron de manos y pies; a la niña le pusieron un pañuelo atado en su boca. Con un puñal, uno a uno los degollaron. Aquellos dos hombres, sin remordimientos, acabaron con la vida de seres inocentes cuyo pecado fue que uno de sus parientes se enamorara de una mujer que se había separado de su primer esposo.
El hallazgo
La noche transcurrió sin imaginar que en horas de la mañana los pobladores serían testigos de la peor tragedia que la comunidad haya vivido. A las 8:00 de la mañana, cuando un primo de los Hernández se dirigía hacia su trabajo, horrorizado contempló el cuerpo de José Nehemías colgado de un árbol. Asombrado, gritó pidiendo ayuda; a un lado, con la soga en el cuello y tirado en el suelo, el pequeño Salomón pedía que lo auxiliaran. Era el único sobreviviente.
De inmediato el poblado se alarmó y fueron a la casa de Gloria para ver lo que ocurría. Como no hallaban a los parientes, pensaron que estaban secuestrados, hasta que a las 12:30 del mediodía los cuerpos de los 5 miembros de la familia fueron encontrados.
Indignación
La familia decidió velar y enterrar los cuerpos en la aldea San José los Andes. Niños, hombres y mujeres ayer colaboraban para abrir las 6 fosas donde hoy serán enterrados los cuerpos de las 6 víctimas.
La indignación es evidente y, a pesar de que los hechores fueron capturados, toda la comunidad exige Justicia. 'Si nosotros hubiéramos agarrado a esos dos asesinos les habríamos hecho pagar el horrendo crimen que cometieron. Se ensañaron con gente inocente, esto no tiene nombre y solo pedimos que se les aplique todo el peso de la ley y no los dejen escapar', dijo uno de los familiares.
La vela
En el salón comunal de la aldea San José los Andes, seis mesas esperaban los cuerpos de las víctimas de la matanza. Los familiares lloraban, el dolor ante esta tragedia era un golpe difícil de soportar, pero el consuelo para ellos es enterrarlos en la tierra que los vio nacer.
'Estamos con este dolor, no nos queremos ni imaginar el sufrimiento que vivieron en poder de ese hombre sin sentimientos. Ahora los vamos a enterrar en su tierra, aquí toda la gente llora su partida', dijo una hermana de Salomón y Gloria.
Hoy en horas de la mañana se realizará el sepelio de los seis miembros de la familia Hernández. Pobladores de El Palmar y San José los Andes se unen para despedir a una familia que se caracterizó por ser colaboradora y servicial, que nunca tuvo problemas con nadie.