“Era gente de bien”: residentes de la Torocagua despiden a seis vecinos, víctimas de accidente en Quimistán

Las seis personas que tenían su domicilio en la colonia capitalina, habían viajada a Esquipulas, Guatemala, a vivir el evento católico de la Semana Santa

  • Actualizado: 06 de abril de 2026 a las 15:40

Tegucigalpa, Honduras.- El luto y la consternación se apoderaron de la colonia Torocagua, en la capital, tras confirmarse la muerte de seis de sus residentes en el accidente vial ocurrido la tarde del domingo 5 de abril en el municipio de Quimistán, Santa Bárbara.

La tragedia dejó nueve víctimas mortales, pertenecientes a cinco familias que hoy son lloradas por decenas de personas en distintas comunidades del país.

Sin embargo, la capital carga con el peso del mayor número de víctimas mortales. Originarias de la Torocagua se encuentra María Cupertina Ortiz, Mirna Álvarez y Orestila Castellanos, las tres adultas mayores; además de Javier Deras Zelaya, su madre Rita Francisca Zelaya y Yarely Rodríguez, esposa de Javier.

Vecinos del sector recordaron a las víctimas como personas trabajadoras, solidarias y cercanas a la comunidad.

Sus vecinos también lamentan profundamente el deceso de todos ellos, a quienes los consideraron personas de bien, serviciales y siempre muy cercanos en las necesidades de los demás.

Recuerdos

“Javier era un muchacho luchador; desde pequeño siempre trabajó. Recuerdo que empezó con un bus pequeño a transportar niños de la escuela en los buses de doña Rita, y luego sus hijos siguieron dedicándose a eso”, relató don Carlos, vecino y dueño de la casa de la par de doña Rita Zelaya.

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El residente también recordó su amistad con el fallecido. “Fue un amigo. Fuimos al colegio en 1998, nos graduamos en el Jesús Aguilar Paz, de mercadotecnia, y él siempre se dedicó a trabajar; nunca se quedó con los brazos cruzados”.

Con relación a Yarely, recordó que recientemente se había casado con Javier y que después de contraer matrimonio dejaron la casa de doña Rita, su suegra, para irse a residir a otra colonia cercana.

De Rita Francisca Zelaya, los vecinos destacaron su profunda fe religiosa y constante participación comunitaria.

"Siempre fue dedicada a la religión católica, en todos los rezos de aquí siempre estuvo presente; todavía el sábado de gloria anduve con ella, por que yo la anduve transportando. Muy triste la situación, por que son vecinos y siempre hemos convivido en esta cuadra que es bien sana".

Doña Rita Zelaya asistía religiosamente a las actividades litúrgicas de la parroquia Sagrada Familia, en la colonia Monseñor Fiallos de Comayagüela.

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En la pulpería de doña Mirna Álvarez, los clientes no dejaron de llegar y de lamentar lo sucedido.

Vecinos de antaño

Otra de las vecinas de doña Rita, narró que "ellos vinieron a vivir acá como en 1970. Yo viajé seis años seguidos en esa excursión (a Esquipulas, Guatemala), pero después de la pandemia no volví a viajar con ellos; él era un buen chófer, nunca hubo un accidente, hasta hoy".

Destacó que "eran vecinos de maravilla. Todos los años ellos tenían esa misión de ir a Esquipulas. Doña Mirna tenía su pulpería desde hace más de 20 años", agregó.

Uno de los habituales compradores de doña Mirna Álvarez, manifestó: "estamos tristes, estamos desconcertados con lo que ha pasado. Cuatro vecinos de aquí, a la vuelta otra, da tristeza. Era útil aquí por que nos atendía en la pulpería, hay un vacío en la colonia por que éramos vecinos desde ya tiempos".

Otra de las habitantes de la Torocagua y cercana a doña Mirna, contó que "doña Mirna era una señora servicial, ella atendía siempre con una sonrisa aunque tuviera sus problemas, ella siempre atendía alegre; yo la conocí bastante tiempo y siempre fue buena persona, y sé que ya está gozando en la presencia de Dios".

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Óscar, morador de la Torocagua y yerno de Digna Rivera, una de las personas que sobrevivieron, explicó que "ellos se fueron por El Salvador, al regreso se vinieron por Santa Rosa de Copán. Mi suegra era primera vez que visitaba (Esquipulas), y con mala suerte por que allá la asaltaron, le robaron el celular y no la querían dejar entrar a Honduras por no tenía documentos".

Otras de las personas que fue víctima de un atraco en Esquipulas fue la señora María Cupertina Ortiz, también perdió sus documentos personales y tuvo problemas al momento de cruzar la frontera entre Honduras y Guatemala, en la zona de Agua Caliente.

Sastre reconocida

Doña Cupertina, una mujer de 71 años de edad, era una reconocida sastre de la Torocagua y de las zonas aledañas al mercado Zonal Belén, por su dedicado y recomendado trabajo en la confección de piezas de vestir.

Su hijo, Bryan Amaya Ortiz, recordó que "era primera vez que viajaba a Esquipulas, se llevaba con la señora (Rita Zelaya), ella la invitó y por eso fue".

Bryan Amaya Ortiz, hijo de doña María Cupertina Ortiz, recordó la última vez que habló con su madre.

Reveló que el sábado habló por última vez con su madre cuando todavía estaban en Guatemala, "me dijo que se le habían extraviado los documentos a ella y a otra señora".

En esa última comunicación con su progenitora, ella le dijo a Bryan que le enviara las fotografías de los documentos que guardaba en la casa y que cómo estaba.

Doña María Cupertina era madre de siete hijos, originaria del departamento de Choluteca, pero radicada en la capital desde hace más de 50 años.

EL HERALDO recorrió la tercera y la primera calle de la colonia Torocagua, en las que vivían las seis víctimas mortales. En algunas de las viviendas habían parientes, pero en otras sus puertas estaban cerradas debido a que viajaron hasta San Pedro Sula para hacer el retiro de los cadáveres en la morgue del Ministerio Público (MP).

En el caso de doña Orestila Castellanos, de 64 años de edad, su vivienda estaba cerrada, sus parientes hicieron el viaje a San Pedro Sula; mientras tanto, en la casa de doña Mirna, donde funciona su pequeña pulpería, sólo permanecía la dependienta que de costumbre atiende el negocio.

Para quienes les conocieron y les trataron en la Torocagua, les embarga el luto y el pesar por su repentina muerte. A todos, de distinta manera, les recuerdan con cariño y por ser buenos vecinos.

Los cuerpos fueron entregados a eso de las 2:00 de la tarde, para que luego fueran trasladados a la capital. Al igual que los restos mortales de Lidia Elena Zelaya y el de su hija, Lidi Abelina Zelaya, los que serán velados y sepultados en la ciudad de Comayagua; estas últimas eran familia de Javier y de doña Rita.

La colonia Torocagua permanece consternada mientras familiares y vecinos se preparan para dar el último adiós a quienes consideran parte esencial de su comunidad.

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Redacción web
Redacción

Staff de EL HERALDO, medio de comunicación hondureño fundado en 1979.

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