Zona norte, la más golpeada por últimas masacres: Cortés, Colón y Yoro suman 32 muertos en seis días
La ola de masacres alarmó al país por la brutalidad de los ataques: una finca de palma, una operación policial, cuatro víctimas halladas dentro y fuera de una vivienda y tres estudiantes menores
- Actualizado: 27 de mayo de 2026 a las 15:23
El norte de Honduras atraviesa una de las semanas más violentas de los últimos años. En apenas seis días, los departamentos de Colón, Cortés y Yoro acumularon cuatro masacres que dejaron 32 personas asesinadas, en una escalada criminal que pone bajo presión a las autoridades de seguridad.
Las escenas de violencia se extendieron desde zonas rurales hasta barrios urbanos y sectores escolares, reflejando cómo los ataques armados alcanzaron distintos puntos estratégicos de la región norte del país.
La masacre más sangrienta ocurrió en la comunidad de Rigores, en Trujillo, Colón, donde 20 personas fueron asesinadas dentro de una finca de palma africana por hombres armados.
El hecho estremeció a Honduras por la magnitud del ataque y por el perfil de las víctimas. Entre los fallecidos había adolescentes, mujeres y trabajadores que residían en comunidades cercanas a la finca.
Las autoridades han vinculado el contexto de violencia en Colón con la histórica disputa de tierras, el narcotráfico y la presencia de estructuras criminales que operan en la zona atlántica del país.
Mientras Colón aún permanecía bajo tensión por la matanza en Trujillo, el departamento de Cortés volvió a quedar marcado por otro hecho de alto impacto: el asesinato de cinco agentes de la Dipampco en Corinto, Omoa.
Las investigaciones apuntan a que los policías realizaban un operativo irregular en una vivienda presuntamente relacionada con actividades del narcotráfico, sin autorización formal ni acompañamiento judicial.
La operación terminó en una emboscada armada que dejó a los agentes asesinados y posteriormente abandonados en un sector montañoso de la zona.
Tras el crimen, se informó que el procedimiento se ejecutó fuera de protocolo y se ordenó la intervención de la Dipampco mientras avanzan las investigaciones internas.
La violencia no se detuvo ahí. La noche del lunes 25 de mayo, otra masacre se registró en la colonia Filadelfia, en La Lima, Cortés, donde cuatro personas murieron tras un ataque armado.
Dos de las víctimas fueron encontradas dentro de una vivienda y las otras aparecieron en calles cercanas, lo que evidenció la intensidad del ataque.
El martes 26 de mayo, la violencia volvió a golpear el norte hondureño, esta vez en El Progreso, Yoro, donde tres adolescentes fueron asesinados en la colonia Suazo Córdova.
Las víctimas tenían entre 15 y 16 años y, según trascendió, eran estudiantes del Instituto Perla del Ulúa. Sus cuerpos quedaron tendidos a pocos metros de una escuela mientras vecinos reportaban haber escuchado múltiples detonaciones.
Con esta última masacre, el saldo total ascendió a 32 personas asesinadas en menos de una semana, de las cuales seis eran menores de edad.
La dimensión de los ataques provocó preocupación no solo por la cantidad de víctimas, sino también porque las masacres ocurrieron en diferentes escenarios: una finca de palma, una operación policial, cuatro víctimas halladas dentro y fuera de una vivienda y tres estudiantes menores.
Mientras las autoridades prometen nuevas acciones, el norte del país permanece marcado por el miedo y el luto tras una semana donde la violencia dejó decenas de familias destruidas y comunidades enteras bajo zozobra.