Tegucigalpa, Honduras.- "En mis libros hay poemas con dolor, pero también escribo con esperanza", dijo la poeta Perla Rivera al compartir con estudiantes, colegas y uno que otro curioso un esbozo de su travesía por las letras y los versos, oficio en el que, asegura, "ha emprendido".
"Con todo aquello que uno hace, uno emprende", refirió la también licenciada en Letras y Lenguas, y en Literatura, por la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), lugar en el que se hizo presente para conmemorar, frente al público y acompañada de sus escritos, la Semana del Idioma Español.
Pensada inicialmente como una masterclass de poesía, pero transicionada en un desahogo emocional, un compendio de anécdotas y una lectura de expresiones íntimas plasmadas sobre papel, la cita cultural rindió tributo a la poesía, así como a una mujer que unifica sentires y anhelos con su imaginario y su voz.
"Aquello que uno ama, tiene que abrazarlo con pasión. Yo abrazo las letras y la literatura porque me apasionan", confesó conmovida la poeta originaria de Comayagua, quien se reconoce a sí misma como una mujer "muy maternal" que "tiende a proteger" de manera tan natural como aguerrida.
Y es justo esta última faceta la que le permitió traer a la conversación a uno de sus principales mentores, quien la educó para entender que "en situaciones oscuras, también hay poesía".
"De todo lo malo que nos pasa, siempre debemos sacar algo bueno", le dijo su padre en algún momento, aprendizaje que la acompaña cuando las fuerzas tratan de abandonarla, tal como sucedió en 2025 cuando permaneció ingresada 16 días en cuidados intensivos tras un episodio desafortunado que afectó duramente su salud.
Sin planearlo o siquiera imaginarlo, Rivera convirtió esa vivencia en la cuna de su más reciente libro, aún no publicado. "No podía dejar de interesarme por todo aquello que observaba a mi alrededor, tenía que contarlo de alguna manera, y escogí, como de costumbre, hacerlo a través de la poesía".
Tras una lectura que navegó entre "Cementerio de plumas", "Nudo", "Adversa", "Antología personale", "Sueños de origami", "La memoria cuelga dentro de mí" y "El abecedario del frío", —todos de su autoría y publicados por diferentes editoriales a lo largo del tiempo—, la escritora resaltó el papel de las mujeres en la literatura.
"Pasamos de escribir a escondidas, en la intimidad de un diario y encerradas entre cuatro paredes, a escribir para ser leídas. Ya no podemos quedarnos calladas. Tenemos la literatura como herramienta para hacernos escuchar y proponer", expresó con emoción, mientras los comentarios celebraban su calidez y su obra.
"Las mujeres compartimos los mismos dolores (el dolor de una madre, el de una esposa, el de una hermana o el de una hija). Hacemos una especie de poesía testimonial cuando escribimos sobre todo ello. Y yo no puedo escribir sobre algo que no he vivido o no he sentido, por eso mi poesía soy yo", concluyó Rivera.