Tegucigalpa, Honduras.- "El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho", escribió Miguel de Cervantes Saavedra, en cuyo homenaje se conmemora el Día del Idioma Español (23 de abril), fecha en que también se celebró el Día Internacional del Libro.
Su libro, conocido como "Don Quijote de la Mancha", es, al día de hoy, la obra más representativa de la literatura en español, y no en detrimento de las obras publicadas en el devenir de los siglos.
Pero así como es de conocida la historia, así son de esquivos muchos lectores, y este libro a lo largo de los siglos ha pasado de estar ya sea en las manos de un ávido lector, a la "axila ilustrada" de algún lector con buenas intenciones, o al estante polvoso de alguna casa que tiene al libro como joya pero no como opción de lectura.
"El Quijote", desde que se publicó su primera parte en 1605, ha vivido hasta ahora 421 años de presencia en la literatura, y como el ejemplo máximo de la riqueza del idioma que le dio sentido en el mundo.
Sus lecturas e interpretaciones han cambiado, así como han cambiado los tiempos; ha ido evolucionando a la par de una lengua que está en constante desarrollo, y aún así conserva su carácter atemporal, no ha renunciado a su categoría de obra máxima, a la que cualquier buen lector y escritor vuelve una y otra vez.
Su vigencia hasta nuestros días
El poeta Marco Antonio Madrid reconoce que "El Quijote" conserva su influencia hasta nuestros días, y que representa ese paso de la epopeya a la novela moderna, con la creación de un antihéroe: Alonso Quijano, un hidalgo que, tras leer demasiados libros de caballería, pierde la cordura y decide convertirse en caballero andante bajo el nombre de Don Quijote.
Explorando temas que siguen vigentes, "como la libertad, la justicia, el honor, la solidaridad y la búsqueda de un ideal".
Para Madrid, el reflejo de esa condición humana hace que "El Quijote" vaya "mucho más allá de ser la sombra de un clásico o un antes y un después para la literatura".
El escritor Josué Álvarez, coincide en el criterio de Madrid respecto a la vigencia actual de "El Quijote".
"A pesar de su reestructuración, del cambio de sus formas con el paso de los siglos, lo esencial sigue estando en ´El Quijote´".
El libro en cuestión, no es meramente la pura entretención de conocer la historia de un caballero más loco que cuerdo, acompañado de un fiel escudero (Sancho Panza) con el que recorre los caminos de España, viviendo aventuras en una mezcla de realidad y fantasía, y explorando situaciones comunes que siguen igual de cercanas cuatro siglos después; es también la necesidad de que "cualquier persona que se quiera dedicar a la literatura, ya sea desde la escritura o desde la lectura crítica, vaya a ´El Quijote´".
¿Por qué? Porque "es muy difícil hablar de cualquier novela sin antes tener la referencia de ´El Quijote´", un clásico que "se actualiza con cada lector".
"Uno de los aspectos más fascinantes de esta obra es la tensión entre el saber clásico de don Quijote y la sabiduría popular de Sancho Panza. Don Quijote encarna una lengua elevada, heredera de los libros de la tradición culta, mientras que Sancho habla desde los refranes y proverbios, esa herencia latina y popular de la experiencia", aporta el poeta Rolando Kattán a este tema, y puntualiza que "a veces da la impresión de que la lengua misma —y la sabiduría que guarda en sus giros, refranes y metáforas— es el verdadero hilo conductor que buscó Cervantes".
La infinita reinterpretación
Un libro germina y crece en la mente de su autor. Su interpretación, antes de la publicación, es una sola. Una vez sale al mercado y se reproduce, germina y crece en otras mentes, su interpretación se multiplica y se multiplica, atraviesa los tiempos y los saberes.
Es por eso que "El Quijote" sigue siendo "el gran libro de nuestros días", en palabras del poeta Salvador Madrid. "Su significado es inagotable y su influencia rebasa nuestro idioma y nuestra cultura. Es un libro en constante creación porque cada día se suman miles de lectores a inventarlo o a reinterpretarlo", agrega.
"En el siglo XVII había lectores que hacían unas interpretaciones, que vivían unas experiencias con ´El Quijote´. En el siglo XVIII, en el XIX igual, había otros lectores con otras experiencias, con otro contexto; y por supuesto que en el siglo XXI, cuando uno se enfrenta con ´El Quijote´, cuando uno vive ´El Quijote´, le da otras lecturas, otras interpretaciones, ya no solo estéticas, sino también vivenciales. Entonces es una obra que no se trata del pasado, siempre se trata del presente", acota Álvarez.
Miguel de Cervantes publicó su obra en dos partes, la primera en 1605 y la segunda en 1615. Su éxito fue inmediato y considerable, pero en el caso de Cervantes, no fue sinónimo de riqueza. Su mayor satisfacción radicó en saberse un escritor con la dicha de poder publicar.
Para Salvador Madrid, la majestuosidad de esta obra no solo es literaria, sino humana, "es inseparable de la grandeza de Cervantes y de lo que le tocó vivir, el gesto de su escritura no es un milagro, ni una casualidad, es el cumplimiento de una vocación entendida como destino: autor, obra y época, fundidos infinitamente".
Así que quizá "Don Quijote de la Mancha" no sea su primera lectura, pero sí debería ser un compromiso pendiente. No le voy a decir que está en la obligación de leerlo, pero, como ser humano, considere esto: leer es un placer que no debería negarse. Si se decide, lea al "Quijote", para que vea mucho y sepa mucho.