La literatura y su papel en el prestigio de nuestro idioma español

Primero aprendemos a hablar y luego a escribir, y es precisamente esto último —a través de la literatura y los registros— lo que ha preservado la lengua a lo largo de los siglos y nos ha permitido descubrir y entender cómo ha evolucionado nuestro idioma hasta hoy

  • Actualizado: 21 de abril de 2026 a las 13:49
La literatura y su papel en el prestigio de nuestro idioma español

Tegucigalpa, Honduras.- Estamos claros: la lengua la hacen los hablantes, pero la literatura le da prestigio.

El 23 de abril se celebra el Día del Idioma Español. En esta fecha, en escuelas, colegios y universidades se reflexiona sobre la importancia de esta lengua, cuyo origen se remonta al siglo III a. C. y que ha evolucionado durante siglos hasta convertirse en lo que es hoy: el idioma que hablan más de 600 millones de personas en el mundo.

Sin embargo, cuando algo se vuelve cotidiano, puede perder parte de su valor percibido, y se olvida que son los propios hablantes quienes preservan y desarrollan una lengua.

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Surge entonces una pregunta: ¿Cuál es el rol de la literatura en la preservación y expansión del español más allá del hablante?

Consultados sobre este tema, los escritores Marco Madrid, Rolando Kattán, Josué Álvarez y Salvador Madrid coinciden en un mismo criterio: los escritores son “orfebres de la lengua” y la literatura constituye tanto el registro histórico del idioma como el elemento que le otorga prestigio.

Más allá de la comunicación

“Gracias a la literatura, las palabras no se quedan fijas: se expanden, se enriquecen y se cargan de nuevas resonancias. Así, una ´manzana´ deja de ser solo un fruto: puede ser el pecado del Edén, la discordia en el mito clásico o la valentía en la historia de Guillermo Tell”, señala Kattán.

Marco Madrid explica que una cosa es la lengua como simple instrumento de comunicación para las necesidades más básicas, y otra es una lengua que, con el paso del tiempo, se ha quintaesenciado a través de la literatura. “Entonces el escritor se convierte en un modelo de la lengua”, afirma.

El catedrático y escritor añade que la literatura “va creando un genotipo que van a heredar las nuevas generaciones, y que la sociedad irá manifestando tanto en lo físico como en lo espiritual esa herencia, que no es otra cosa que un fenotipo”, o sea, una cultura, una identidad que fue conformada por la creación literaria, “y las nuevas generaciones inmersas en esa cultura irán creando su poesía”.

Por su parte, Josué Álvarez aborda la expansión de la lengua, que si bien se da por razones políticas, económicas, militares e incluso religiosas, también ocurre por acción de la literatura.

Recuerda cómo el español ha tenido momentos históricos que han marcado su expansión en el mundo, como el Siglo de Oro, cuando las letras españolas brillaron especialmente en la Península Ibérica, y posteriormente en América durante el siglo XX, gracias al Boom Latinoamericano.

“Autores como Cortázar, como Carlos Fuentes, como Mario Vargas Llosa, hicieron que se le prestara atención de nuevo al español y en este caso al español de América Latina”, dice. Y añade: “actualmente, digamos que con la globalización de algunos autores de nuevo se está dando a conocer la lengua española como una lengua literaria, como una lengua de prestigio, porque la literatura juega ese rol”.

El escritor Salvador Madrid expresa que la literatura “recrea el lenguaje y lo reinventa, preserva la memoria y la genética de nuestra cultura; también registra históricamente el lenguaje, permite apreciar su evolución y nos muestra su actualidad y vigencia comunicativa pues podemos ver cómo somos en nuestra propia época”.

Añade que la literatura va más allá de consideraciones lingüísticas: “Pienso que la gran literatura es la que provoca emociones y reflexiones que el lector no sabía que ya formaban parte de él y lo alientan a explorarlas. En el caso de la poesía cuya esencia es el testimonio del instante y la posibilidad de leer la vida de un modo diferente y libre, nos permite comprender que el lenguaje es nuestro mayor patrimonio y que es el recurso más idóneo no solo para hablar bien o escribir bien, sino para celebrar, nombrar, resistir y luchar”.

La literatura no se limita a narrar historias reales o ficticias, ni se reduce únicamente a la poesía. Es, ante todo, una manifestación de la esencia humana: aquella que otorga sentido a las palabras.

Cuando la palabra hablada guarda silencio, emerge la palabra escrita, que da forma a las ideas, estimula la imaginación y permite múltiples interpretaciones de un idioma en constante evolución, enriquecido por la creación literaria.

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Samaí Torres
Samaí Torres
Editora de la sección Vida

Licenciada en Periodismo por la UNAH. Máster en Crítica y Comunicación Cultural por la UAH y Máster en Alta Dirección Empresarial por la EOBS y la UCAM. Es periodista cultural de El Heraldo desde 2011.

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