Selección de Grandes Crímenes: El crimen más brutal

“Si Dios te perdona, es cosa de Dios, yo no te perdonaré jamás. Es mucho el dolor que me has causado”. Del libro “El amanecer de la mariposa” de Emec Cherenfant

  • Actualizado: 08 de marzo de 2026 a las 00:00
Selección de Grandes Crímenes: El crimen más brutal

Este relato narra un caso real. Se han cambiado algunos nombres.

INDIGNACIÓN. Estaba indignado. Sus ojos brillaban y estaban enrojecidas sus mejillas. Tenía en las manos un informe que, para muchos “no era importante”, pero a él lo indignaba. Bestias humanas, criminales despiadados, enfermos mentales, cometieron un crimen tan absurdo como brutal, tan injusto como irracional.

“Realmente -dijo don Gerson Velásquez-, hay seres humanos malvados. Hacerle esto a un ser inocente no es algo satánico, es algo peor: es vilmente humano, porque solamente el ser humano es capaz de hacer algo tan cruel”.

Hizo una pausa. Recobró la calma y agregó:“Carmilla, estos asesinos serán castigados. La Policía Nacional sirve y protege, pero también, es el primer brazo de la Justicia. ¡Ningún criminal debe quedar sin castigo, cualquiera que será su delito!”.

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¿A qué asesinato se estaba refiriendo don Gerson? ¿Cuál era aquel crimen que le causaba tanta indignación? Tenía sobre su escritorio una montaña de cartas pidiéndole, y hasta exigiéndole, una investigación pronta y efectiva de aquel crimen.

Vi la fotografía de la víctima. Se veía llena de vida, casi sonriendo, como satisfecha y agradecida de tener una nueva oportunidad para ser feliz en un mundo donde el dolor, la maldad y la miseria humana son monstruos que aterrorizan a las sociedades.

DPI

El encargado del equipo de investigación, me dijo:

“Venga con nosotros, Carmilla; tenemos informes y ya casi sabemos quiénes son los criminales. La población debe saber que el delito, sea cual sea, no paga y nadie le ha ayudado más a la Policía para que la población conozca el trabajo de la DPI que EL HERALDO. Y ha sido tanta la influencia del periódico que, una vez, un hombre, al que su esposa “le pagó mal”, dijo: “No hago nada para vengarme de esa mujer porque esos hdp de la DPI me van a descubrir. Leo EL HERALDO los domingos y sé cómo la DPI descubre a los criminales”.

El oficial sonrió.

“Tenemos órdenes estrictas -dijo-, y vamos a encontrar a los asesinos; porque eso es lo que son: asesinos”.

La Víctima

Era temprano. Hacía frío; había caído una brisa fresca y Ana Catalina iba contenta al refugio donde protegía a los perritos abandonados. Ama a los animales y sabe que son creación de Dios; además, sabemos que los perros dan amor sincero, fiel y leal al ser humano y deben ser protegidos. Pero, estos sentimientos solo nacen en corazones bondadosos.

Llegó Ana al refugio, y lo que vio la hizo dar un grito espantoso; un alarido que llegó al corazón de quienes estaban cerca. Allí, en el pequeño cobertizo estaba “Bella”, golpeada, torturada, con los ojos y el hocico abiertos, como si preguntara: “¿Por qué me hacen este gran mal? ¿Qué daño les hice yo?”.

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Estaba muerta, tendida en el suelo, fría, rígida, mientras sus nueve perritos, de apenas un mes de nacidos, chillaban desesperadamente, buscando leche en sus pezones sin vida. ¡La habían matado!

“Los asesinos actuaron con premeditación, alevosía y ventaja -me dijo el oficial-; planificaron el crimen y creyeron que cometían el crimen perfecto. Le dieron vuelta a la cámara de vigilancia que los muchachos pusieron para cuidar a los animalitos. No querían ser vistos ni grabados. Ese fue el primer error. Dejaron huellas en la cámara. Además, sabían que existía la cámara, por tanto, son personas cercanas a quienes protegían a ‘Bella’. Los criminales tienen problemas de personalidad graves; tienen conflicto con la madre, y como no pueden vengarse de ella, proyectan su ira sobre una mujer, y, en este caso, empezaron contra una perrita inocente que cuidaba de sus nueve hijos, tratando de dañar a alguna de las muchachas que cuidan de estos animales, por algún rechazo, por misoginia, por homosexualismo reprimido, o porque ellos mismos fueron abandonados, abusados, maltratados y repudiados por sus propias madres. Y, con este perfil, sabemos a quiénes buscar. Hoy, estos asesinos le mataron a ‘Bella’, falta poco para que le hagan algo peor a un niño o a una niña, tan indefensa como esta perrita... si es que no lo han hecho ya”.

Suspiró. Después, dijo:

“Se creen inteligentes; planificaron este asesinato, lo ejecutaron con saña, y gozaron haciéndola sufrir. El veterinario dijo que tenía golpes que no debe describir, Carmilla, porque es horrible; y dijo que había comido vidrio molido. Entonces, ¿por qué darle de comer vidrio molido solo a ‘Bella’? ¿A quién querían dañar, destruyendo a la perrita?”.

Hizo otra pausa.

“Honduras tiene leyes contra el maltrato animal -agregó-. La Ley de Protección y Bienestar Animal dice, en su artículo 2, numeral 4: ‘Animal es cualquier mamífero no humano, ave, reptil anfibio, pez o invertebrado capaz de sufrir dolor o estrés’. Y, en el numeral 1, dice: ‘El maltrato animal comprende comportamientos que causan dolor innecesario o estrés al animal. Los mismos van, desde la negligencia en los cuidados básicos, HASTA EL ASESINATO MALICIOSO’. ¡Y esto es un asesinato malicioso!”

El agente calló.

“¿Y porque la víctima es una perrita no es un crimen lo que hicieron con ella? ¿No es un asesino el que le hizo esto a “Bella”? ¿No debe importarle a Honduras una brutalidad tan horrorosa contra un animal inocente? ¿El que hace algo así no es capaz de asesinar de forma peor a un ser humano? ¿Debemos quedarnos callados solo porque la víctima fue un animal tan inocente como un niño recién nacido; y más inocente todavía?”.

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UNAH

El muchacho alto, delgado, de pelo bajo, ojos grandes y tristes y voz indignada, les dijo a los detectives:

“Tenemos sospechas y ustedes no están equivocados; pero nosotros no podemos hacer nada. Ustedes, como policías, son los que van a resolver este crimen. Nosotros hemos hecho plantones, manifestaciones y caminatas dentro de la ‘U’, pidiendo, suplicando y exigiendo justicia para ‘Bella’; pero no nos escuchan. El ‘rector magnífico’ parece que es un magnífico insensible... Pero, solamente ustedes y la fiscalía pueden hacer que se cumpla la Ley en Honduras. Queríamos tomarnos la ‘U’; pero, no vamos dañar a inocentes estudiantes por causa de los desquiciados que asesinaron a ‘Bella’, ni por la indolencia de las autoridades universitarias. No buscamos venganza. Buscamos justicia; la justicia que es tan escasa en Honduras, porque, como dijo el poeta: ‘Mi país es tan grande, que la justicia no alcanza para todos’. Y tampoco alcanza para los más inocentes de la creación: los animales”.

Le rodaron lágrimas por las mejillas; su compañera le dio un pañuelo de papel. Otra muchacha lloraba en silencio. Dos más, y otro muchacho, estaban tristes.

“Hasta el criminal más grande, cruel y sádico de todos los tiempos creó leyes para proteger a los perros y a todos los animales -dijo el muchacho-. Ese hombre brutal que asesinó a millones de seres humanos, amaba a los perros. Entonces, ¿por qué nosotros, los que somos incapaces de hacerle daño a nadie no vamos a proteger a estos inocentes y no vamos a desear que los asesinos de ‘Bella’ sean castigados?”.

“Fue un asesinato brutal -dijo un veterinario-, la población debe saber que hay seres humanos sin corazón, enfermos mentales de los que hay que cuidarse, a los que hay que denunciar y a quienes las autoridades deben sacar de circulación. La perrita estaba deshecha por dentro; la golpearon hasta cansarse y parece que nadie escuchó sus aullidos de dolor, sus súplicas para que no la mataran; sus lamentos porque dejaba en la orfandad a sus hijitos recién nacidos”.

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“¿Hacia dónde va la sociedad cuando dejamos hacer y dejamos pasar cosas como estas? -me preguntó Ana-. Leemos los casos que publica EL HERALDO y nos damos cuenta en ellos que el Crimen es un monstruo que debe ser denunciado y que cada delito que la Policía resuelve debe ser conocido por la población para que se sepa que el delito paga y que todo crimen será castigado. Vamos a ir al Ministerio Público, a la Secretaría de Seguridad y a las Naciones Unidas para exigir que se cumplan las leyes contra el maltrato y el asesinato animal. Y vamos a la ONU porque la ONU aprobó la Primera Declaración Universal de los Derechos del Animal en Londres en 1977. Si las personas tenemos derechos inalienables, ¿por qué no los animales? Y si nos horrorizamos por lo que los criminales les hacen a personas inocentes, ¿por qué no castigar a los que dañan a seres más inocentes todavía, como ‘Bella’? Hoy, nueve cachorritos quedaron huérfanos por la maldad de seres perversos y enfermos; mañana, veremos más crueldad en Honduras y, ¿nadie hará nada para detener este genocidio que sucede a diario ante nuestros ojos? Una estudiante de Medicina fue raptada, abusada y asesinada por seres bestiales; un niño es torturado por su propia madre para vengarse del padre que se fue con otra mujer; una niña es “alquilada” por sus padres a delincuentes sexuales que siguen en libertad; un hombre honesto y trabajador es asesinado porque defendió el poco dinero que ganó trabajando duro para darle de comer a su familia; una mujer policía muere porque cometió el error de enamorarse de un salvaje que le arrancó la vida... Y esto debe detenerse. Los delincuentes deben estar en la cárcel. Solo así, la gente honrada vivirá en paz; y hasta los animales serán felices.

Agentes

El informante de la DPI habló en voz baja. Sólo el oficial escuchó. Escribió en su libreta de notas y sonrió.

“Vamos a darles seguimiento a los sospechosos -me dijo-, están cerca. No porque la víctima sea una perrita es que no vamos a hacer nuestro trabajo. Solo le pedimos, Carmilla, que EL HERALDO también nos ayude a hacerle justicia a ‘Bella’, y que haga conciencia contra el maltrato y el crimen contra animales inocentes, igual que contra personas que deben vivir seguras”.

Adiós

“Bella” murió. Muchos perros de la calle mueren a diario. La Muerte no se detiene. Doscientas mil personas mueren cada día en el mundo. Y la brutalidad humana no tiene límites. Pero, el castigo no debe evitarse, las autoridades tienen la obligación de proteger a las personas y a sus bienes, a los animales, al bosque, al país en general.

“Un día -me dijo el agente-, varios salvajes le pusieron morteros a un perrito hambriento e indefenso y gozaron cuando lo vieron explotar. Un testigo indignado dijo que vio la cabeza decapitada del animal y que movía los ojos y abría el hocico como si dijera: “¿Por qué me han hecho esto? ¿Qué mal les hice yo? ¿Por qué son tan malvados algunos seres humanos?”. Y, en la Fuerza Aérea, un soldado bestial le quitó la vida a un perro usándolo como blanco para sus desviaciones mentales. Son vidas y la vida debe ser protegida. Deseo que Dios tenga en su seno a la perrita ‘Bella’, porque Dios ama a los animales, y, seguramente, ha hecho un cielo para ellos”.

Hoy lloramos a “Bella”. Hoy lloramos a personas inocentes asesinadas por criminales despiadados. Hoy, Honduras debe empezar a ser libre de tanta violencia, de tanta brutalidad, de tanto dolor provocado por el Crimen, ese ente brutal, peor que el mismo Lucifer.

“Pronto vamos a capturar a los asesinos de ‘Bella’ -me dijo el oficial-. Honduras los va a conocer”

ANUNCIO. Regresa el libro “La máscara del Mal”, la historia siniestra de la asesina en serie más conocida, brutal y despiadada de Honduras: Alma Cleotilde Grand Pérez, “la bruja Cleo”. Un libro inolvidable. Muy pronto.

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