Tegucigalpa, Honduras.- Las autoridades de la Secretaría de Salud (Sesal) y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) abordaron durante una reunión el proceso de construcción de la nueva Ley de Trasplantes.
La normativa vendría a derogar a la Ley de Trasplante y Extracción de Órganos y Tejidos Humanos que está vigente en Honduras desde 2014.
De acuerdo a las autoridades, lo que se busca es establecer las bases legales y modernas que regulen de manera ética, segura y transparente los procesos de donación y trasplante de órganos en el país, garantizando siempre el respeto a la vida y la dignidad de las personas.
Eduardo Midence, viceministro de Salud, expresó que le dará seguimiento a la ley para que sea revisada por la Comisión de Salud del Congreso Nacional y, posteriormente, sea discutida y aprobada por el pleno.
Durante la reunión, el funcionario reafirmó su compromiso de fortalecer la investigación científica en el sistema sanitario, impulsando una agenda conjunta entre la academia y el sector salud.
El fortalecimiento permitirá la generación del conocimiento orientado a mejorar la atención médica y la toma de decisiones en salud pública.
Midence destacó la importancia de potenciar las líneas de investigación prioritarias en el país, involucrando activamente a las residencias médicas, profesionales de la salud y estudiantes en servicio social, con el objetivo de desarrollar estudios que contribuyan a resolver los principales desafíos de la salud pública.
Entre las áreas identificadas se encuentran la vigilancia de tecnología médica, farmacovigilancia, zoonosis y dispositivos médicos.
Otro de los temas centrales que discutieron fue el fortalecimiento de la bioética (estudia los problemas morales relacionados con la vida, la medicina y las ciencias biológicas) dentro del sistema nacional de salud; la Facultad de Ciencias Médicas, junto con la Secretaría de Salud impulsan la creación de una Ley Nacional de Bioética.
La normativa permitirá establecer un marco regulatorio en el país que sirva como base para la futura conformación de un Comité Nacional de Bioética.
La iniciativa surge ante la ausencia de una normativa que regule de manera integral los aspectos éticos vinculados con la investigación científica, la salud y otros ámbitos relacionados con la vida y la sociedad.