Honduras

Pánico nacional por crímenes selectivos en la capital

Diputados, periodistas y analistas han sido víctimas de actos de intimidación en los últimas días.

07.04.2014

La crítica se paga con sangre y con el miedo. Los atentados selectivos en contra de quienes elevan su voz contra la criminalidad muestran el grado de intolerancia que existe en el país.

Recientes agresiones han sucedido en perjuicio de figuras de la sociedad para infundir el temor de que nadie se puede escapar de la mano de los criminales cuando se les señala.

El exasesor de la Policía Nacional, Alfredo Landaverde, se convirtió ayer en la última víctima de la escalada de horror que el gobierno se ha visto impotente de frenar.

Landaverde, quien hizo agudos señalamientos sobre la infiltración del crimen organizado en la Policía Nacional y el Ejército, fue asesinado de varios disparos que le infirieron individuos que se movilizaban en una motocicleta cuando el analista se transportaba en su carro en el cruce de las colonias 21 de octubre y San Miguel.

Un ambiente de espanto en la sociedad se comenzó a recrudecer luego del asesinato de dos estudiantes universitarios realizado por elementos policiales el pasado 22 de octubre en la capital.

Uno de los infortunados fue Carlos Pineda Castellanos, hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, por lo que el suceso generó mayor connotación.

Desde ese momento se inició una especie de cruzada para que la Policía Nacional sufriera una depuración de raíz y, coincidentemente, empezaron los actos de acoso contra los que han promovido esa iniciativa.

Diputada

El viernes pasado la diputada del Congreso Nacional por el Partido Liberal, Marcia Villeda, fue objeto de un atentado perpetrado por motorizados que dispararon contra su vehículo.

El automotor recibió 12 impactos de bala, la mayoría en la puerta y ventana del conductor, pero afortunadamente nadie se encontraba en el vehículo.

La parlamentaria comentó que ella estaba en el edificio de la Fundación para la Niñez (Funiño), por lo que no sufrió ningún daño.

El hecho fue denunciado en la Dirección Nacional de Investigación Criminal.

Villeda es pariente de empresarios de la televisión nacional.

Medios

Mientras la madrugada del lunes desconocidos dispararon contra las instalaciones del diario La Tribuna, uno de los medios que igual que EL HERALDO han señalado actos de corrupción de la Policía Nacional.

Uno de los guardias del rotativo recibió tres impactos de bala, por lo que fue trasladado a un hospital para ser intervenido.

Este hecho provocó una generalizada indignación debido a que representa un intento de intimidación contra la labor periodística.

Nuevamente se escuchó el cacareado discurso de parte del presidente Porfirio Lobo de condenar el atentado, mientras que el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, aseguró, como lo ha hecho en otras oportunidades, que 'el caso será investigado'.

Muere otra periodista

Esta semana ha resultado sangrienta. A los acontecimientos anteriores se suma la muerte de la periodista Luz Marina Paz Villalobos, quien fue acribillada el martes pasado junto a su motorista en el vehículo que ambos se transportaban.

La comunicadora y el chofer, identificado como Delmer Canales, fueron interceptados en la colonia San Francisco, en Comayagüela, por sicarios que montaban una motocicleta.

Los asesinos a sueldo dispararon al menos en 21 ocasiones, según el recuento de casquillos que fueron encontrados en la escena del delito.

Paz Villalobos era la conductora del programa 'Tres en la noticia', que se difundió primero por Radio Globo y luego por la radio CNH.

Con el fallecimiento de la periodista suman 17 los comunicadores asesinados en los últimos dos años, acontecimientos en los que ha reinado la impunidad.

Apenas cuatro casos de periodistas muertos han sido judicializados, por lo queda una nube de dudas sobre las razones por las que les quitaron la vida.

Otros periodistas que han hecho fuertes críticas para que la Policía Nacional se depure han sufrido intimidaciones mediante amenazas directas o contra sus familiares.

Organismos de derechos humanos han señalado que estos hechos tienen 'rostro de policías corruptos y de narcotraficantes'.

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