Era Miércoles de Ceniza, la familia Vallecillos Rivera acudió al acto litúrgico de la comunidad para luego retornar a la casa.
En ese momento Alejandrina García, madre del jefe del hogar, se encontraba en el patio de la casa, cuando de pronto, una rama de una de las palmeras, al desprenderse del tronco, causó gran estruendo. El fuerte ruido captó la atención de la señora, que de inmediato aseguró ver la imagen de la Virgen María sobre la parte que quedó expuesta tras el corte de la rama del árbol.
“Es el rostro de María Santísima”, gritó la anciana, para luego compartir su visión con el resto de la familia, quienes al igual se sorprendieron con lo que aseguran ver en la palmera. “Mi papá y mi abuela no salían del asombro, por lo que sin decirme nada de lo que ellos ya habían identificado, me pidieron que también observara el árbol y que les dijera lo que notaba”, explicó Alexandra Vallecillos, nieta de doña Alejandrina. Es así como la joven aseguró que pudo identificar a la imagen de la Virgen María Reina de la Paz. La supuesta aparición de la Virgen fue mantenida en secreto por los miembros del hogar durante varios días, pues esperaban que los trazos de la imagen plasmada en el tronco se borraran.
Tras dos semanas del descubrimiento, que la familia considera celestial, las marcas han continuado sin borrarse.
De forma posterior otra miembro del hogar tuvo una revelación donde la Virgen le pedía que permitieran que las personas que desearan verle visitaran el hogar, para bendecirlos. Tras este acontecimiento la familia compartió la noticia con los vecinos, quienes de inmediato a diario abarrotan la casa para elevar plegarias a la madre de Jesús.
Unas 200 personas han visitado la casa en menos de dos semanas. Celeste Suárez, devota, aseguró que el rostro de la Virgen está marcado en la palmera.
“Desde que entré a la vivienda sentí un escalofrío que nunca había sentido, no era miedo sino como un sentimiento de alegría que todavía no puedo explicar”, dijo la entrevistada. Otra de las visitantes, Anarda Cruz, manifestó que cuando escuchó de la aparición de la Virgen en el árbol de inmediato quiso confirmar si lo que decían era cierto. “Decidí ver con mis propios ojos lo que la gente decía y por lo menos yo, sí logro ver el rostro de la Virgen”, manifestó. De acuerdo con el sacerdote, José Isabel Guardado, de la parroquia San Juan Bautista, cualquier manifestación debe ser tratada con prudencia, porque aunque Dios se manifiesta de diversas formas la iglesia de certificar una aparición antes debe investigar.