Tegucigalpa, Honduras.- La población de al menos 10 de los 18 departamentos del país podría enfrentar una emergencia alimentaria en los próximos meses, advierten desde el Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Obsan) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
De acuerdo con las proyecciones del observatorio, el país atraviesa un escenario crítico que podría agravarse si no se toman medidas urgentes, especialmente en las zonas más afectadas por la falta de lluvias.
Actualmente, más de 1.7 millones de hondureños viven en inseguridad alimentaria, principalmente en fase 3 que es crisis alimentaria prolongada.
Según la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF), en este nivel, los hogares no pueden satisfacer sus necesidades alimentarias básicas, lo que provoca desnutrición aguda o les obliga a vender sus bienes y reducir drásticamente el consumo para sobrevivir.
La clasificación de inseguridad alimentaria se divide en cuatro niveles: desde baja vulnerabilidad hasta emergencia, siendo esta última la más grave, donde la población enfrenta serias dificultades para alimentarse incluso una vez al día.
Las proyecciones del Obsan establecen que el número de hondureños en esa situación podría elevarse a 2.2 millones de personas para finales de 2026, lo que implicaría que entre 400,000 y 500,000 ciudadanos más caerían en esta condición.
No obstante, la situación se vuelve más severa para los 75 municipios que fueron declarados en alerta verde por la falta de lluvias esta semana por la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
El observatorio alertó que esos municipios que se ubican en regiones del sur, occidente y parte del centro del país están en riesgo de escalar en los próximos meses a la fase 4, que es considerada como emergencia alimentaria.
“Nosotros hemos venido diciendo en el observatorio desde marzo que si no se atendía esta crisis iban a caer en emergencia, que ya es la fase 4, y vemos como 75 municipios del corredor sur de Honduras fueron declarados en alerta verde”, dijo la directora del Obsan, María Luisa García.
La experta explicó que actualmente 10 de los 18 departamentos del país están en fase 3; ellos son: Gracias a Dios, Olancho, Yoro, Francisco Morazán, El Paraíso, Choluteca, Valle, La Paz, Intibucá y Lempira.
“Esos son los que este año han estado en crisis alimentaria, pero están propensos a caer en una emergencia, o sea de pasar a fase 4 en inseguridad alimentaria, donde las personas ya no tienen acceso suficiente a alimentos”, advirtió.
Factores
Aunque la sequía asociada a los efectos del Fenómeno de El Niño es uno de los principales detonantes de la crítica situación que enfrentan los hogares hondureños, especialmente en el corredor seco, la especialista subrayó que no es el único factor detrás del deterioro de la seguridad alimentaria.
Entre las causas estructurales se encuentra el aumento en los precios de los combustibles; la desigualdad en el acceso a la tierra; la deforestación y degradación ambiental; la limitada coordinación institucional y los problemas en los sistemas productivos agrícolas y ganaderos, enumeró.
Especialistas advierten sobre el impacto directo en la producción de granos básicos como maíz y frijol debido a que la falta de lluvias está impidiendo la siembra en muchos municipios, reduciendo la disponibilidad de alimentos y elevando los precios en los mercados locales.
Ante eso los expertos en nutrición advierten que alcanzar la fase 4 tendría efectos severos en la población, ya que implicaría que miles de familias no logren cubrir sus necesidades básicas de alimentación.
Eso provocaría un fuerte impacto en la población menor, quienes podrían sufrir desnutrición con consecuencias irreversibles en su desarrollo físico y cognitivo, así como en embarazadas, cuya salud y la de sus hijos también se vería comprometida.
Acciones urgentes
Ante este desalentador panorama, los expertos instan a las autoridades a implementar medidas que permitan frenar el avance de la inseguridad alimentaria en el territorio.
Entre las recomendaciones figuran fortalecer el sector agrícola, impulsar programas de apoyo a productores, mejorar el acceso a financiamiento, generar empleo, invertir en infraestructura y promover estrategias de adaptación al cambio climático.
Asimismo, enfatizan en la necesidad de proteger las fuentes de agua y desarrollar políticas públicas integrales que garanticen la protección del medio ambiente para evitar que los efectos del cambio climático impacten fuertemente en el territorio hondureño.
“Hay muchas estrategias que se pueden implementar, pero se requiere coordinación entre el gobierno central, los gobiernos locales y las instituciones”, concluyó García