Tegucigalpa, Honduras.- La tensión en la frontera entre Guatemala y Honduras aumentó esta semana luego de que el Ejército guatemalteco reforzara su presencia militar en Chiquimula, tras una incursión armada registrada en la comunidad de San José Las Lágrimas, un hecho que las autoridades se relacionan con estructuras vinculadas al narcotráfico.
El enfrentamiento dejó un campesino fallecido y al menos 12 viviendas destruidas, algunas incendiadas, obligando a varias familias a abandonar el lugar por temor a nuevos ataques. Según testimonios de los pobladores, hombres armados irrumpieron en la zona disparando y amenazando a los habitantes para expulsarlos del caserío.
La vocera del Ejército, Pamela Figueroa, confirmó que se intensificaron los patrullajes terrestres, los puestos de control y la asistencia a las familias afectadas, muchas de las cuales presentaban crisis nerviosas tras el violento episodio.
El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, aseguró que el incidente refleja la creciente violencia ligada al narcotráfico en las zonas limítrofes del país. De acuerdo con las autoridades, una columna de aproximadamente 20 vehículos ingresó desde territorio hondureño y fue repelida por las fuerzas de seguridad.
Mientras tanto, el Gobierno guatemalteco desplegó la denominada “Operación Cinturón de Fuego”, una estrategia militar y policial enfocada en reforzar las fronteras y frenar el avance del crimen organizado.
Como parte de estos operativos, las fuerzas de seguridad se localizaron en Ayutla, San Marcos, un complejo clandestino considerado el mayor laboratorio de cocaína desmantelado en Guatemala en los últimos 15 años. El sitio estaba compuesto por tres inmuebles interconectados y contaba con capacidad para desarrollar todo el proceso de elaboración de la droga.
El ministro de la Defensa, Henry Sáenz, explicó que en el lugar fueron capturadas ocho personas y decomisado un arsenal conformado por fusiles de asalto, pistolas, municiones y dinero en efectivo en distintas monedas.
Las acciones contra el narcotráfico continuaron también en Petén, donde las autoridades localizaron plantaciones de marihuana, armas de horrible calibre y hasta un lanzacohetes durante otro operativo simultáneo.
A estos golpes se sumó la incautación de 149 kilogramos de cocaína ocultos en contenedores procedentes de Costa Rica, interceptados en Puerto Quetzal, cargamento valorado en más de 2,6 millones de dólares.
Aunque líderes comunitarios de Chiquimula sostienen que detrás de la violencia existe además de un conflicto histórico por tierras, el Gobierno insiste en que las estructuras criminales aprovechan estas disputas para fortalecer su presencia en lugares estratégicos del narcotráfico.