Las autoridades hondureñas han declarado en alerta verde a 75 municipios de los departamentos de Choluteca, Valle, El Paraíso, Francisco Morazán, La Paz y Comayagua debido a los efectos de la sequía. Asimismo, han recomendado no sembrar granos básicos, ya que “la temporada lluviosa va a entrar muy tarde y la canícula, demasiado temprano”.
La falta de lluvias golpea a gran parte del territorio nacional y agudiza las condiciones de pobreza de muchas de las comunidades declaradas en alerta. Esto se debe a la falta de acceso a alimentos, principalmente al maíz y al frijol, elementos básicos en la dieta diaria de los hondureños.
Alcaldes de las comunidades afectadas, productores y ganaderos alzan su voz ante la emergencia. “No hay pasto para el ganado, no hay agua, se nos están secando los pozos que prácticamente ya no tienen líquido. Las quebradas y los riachuelos... todo se ha secado”, son algunos de los reclamos.
“Hay comunidades al borde de la precariedad alimentaria”, coinciden los munícipes, quienes claman por ayuda a través de los diferentes medios de comunicación. Además, han planteado que no se puede esperar a que llegue la hambruna para comenzar a atender a los damnificados y brindar apoyo a los productores. Por su parte, las autoridades aseguran haber conformado mesas de trabajo para impulsar proyectos de asistencia a la población afectada, y anunciaron que en julio comenzarán a entregar las ayudas.
Ante la gravedad de la crisis, se espera celeridad en esos procesos y, de igual importancia, transparencia en el manejo de los presupuestos que se destinen para estos fines. La transparencia debe ser el parámetro principal para evitar el desvío de fondos, productos y equipos de apoyo a las comunidades; prácticas de muy mala recordación en el imaginario de los hondureños por ser fuente de deleznables actos de corrupción.
Aunque las autoridades meteorológicas anuncian lluvias para hoy en varias regiones -lo que nos debe alegrar-, esto no debe hacernos bajar la guardia ante la emergencia. Los especialistas advierten que las precipitaciones solo minimizarán el impacto de la crisis, pero no la resolverán.