Tegucigalpa, Honduras.- La reserva estratégica de granos básicos de Honduras enfrenta un golpe devastador tras confirmarse que más de 44,000 quintales de frijol rojo, adquiridos en 2023, se encuentran prácticamente inutilizables para el consumo humano.
Lo que debió ser el seguro alimentario del país ante la crisis climática, se ha convertido en una pérdida financiera que supera los 85 millones de lempiras, producto de una negligencia administrativa que mantuvo el grano bajo llave hasta que perdió su capacidad de cocción.
El hallazgo, confirmado tanto por productores como por la actual gerencia del Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA), revela que el grano importado desde Nicaragua no recibió la rotación técnica necesaria.
Actualmente, el frijol presenta un estado de dureza tal que requiere entre dos a tres horas de fuego para ablandarse, lo que lo vuelve invendible para la población debido al alto costo en el consumo de gas, leña o energía eléctrica que implicaría prepararlo en los hogares hondureños.
"Usted no va a poner a cocinar estos frijoles porque le va a consumir un chimbo de gas; ya este frijol para poder rescatarlo tiene que ser molido inmediatamente y proporcionárselo a la población", denunció el productor Ramón Rodríguez.
La situación ha escalado a niveles técnicos y legales. Análisis realizados por la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (DICTA) y la Universidad de El Zamorano han certificado que el cargamento no es apto para el consumo en su estado actual.
Según los expertos, el grano de la cosecha 2023 debió salir al mercado hace meses, pero fue retenido de manera injustificada mientras se priorizaba el almacenamiento de cosechas más recientes, rompiendo la cadena lógica de inventarios.
Esta negligencia no solo es financiera, sino también logística, productores advierten que el maíz almacenado en los mismos silos también corre riesgo si no se le aplica el soplado y la oxigenación adecuada.
La preocupación crece al saberse que el frijol fue importado de Nicaragua sin claridad sobre cuánto tiempo pasó almacenado en el país vecino antes de ingresar a las bodegas del IHMA, lo que aceleró su deterioro.
"Es un pecado lo que hicieron las autoridades anteriores; imagine dos o tres horas cocinándolo, eso solo puede ser molido, refrigerado y que se le provea a la población", reiteró Rodríguez.
La sospecha de "movimientos raros" en el manejo de los silos también ha salido a la luz.
Sectores productivos denuncian que en ocasiones se permite el mal manejo del grano a propósito para luego venderlo a precios de "gallo muerto" a intermediarios o "coyotes".
Ante esto, se ha solicitado formalmente que el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) y el Ministerio Público intervengan de inmediato para sentar un precedente sobre la custodia de la comida del pueblo.
Investigaciones
Por su parte, el gerente general del IHMA, Allan Castillo, reconoció abiertamente la crisis y calificó la pérdida como "enorme" para las arcas del Estado.
Según la gerencia, la normativa institucional exige dos rotaciones de inventario al año (primera y postrera), pero el cargamento de 2023 fue ignorado por la administración pasada, permitiendo que el grano se devaluara hasta llegar a un punto donde recuperarlo será casi imposible sin incurrir en más gastos de procesamiento.
La actual administración asegura que, aunque tienen grano apto de cosechas recientes (2025-2026), la carga heredada de 44,000 quintales es una "piedra en el zapato" que obliga al gobierno a buscar salidas desesperadas, como venderlo a precios ínfimos para procesos industriales o molienda masiva.
"La rotación tuvo que haberse hecho en 2023, ese producto lo compraron y tuvo que haber salido; lamentablemente el único que pierde aquí es el pueblo hondureño", admitió Castillo.
Castillo confirmó que están obligados a documentar este hallazgo para que los entes encargados de impartir justicia deduzcan las responsabilidades del caso.
"Estamos obligados a presentar la documentación respectiva a las autoridades; nos está ocasionando una pérdida aproximada de 85 millones de lempiras", puntualizó Castillo al referirse a la auditoría en curso.
El impacto de esta pérdida trasciende lo monetario. Honduras consume en promedio 217,000 quintales de frijol al mes, y la reserva que se está perdiendo representaba el único respaldo sólido ante el fenómeno de "El Niño" que amenaza con una canícula de 50 días.
Con municipios productores como El Paraíso bajo riesgo climático y Nicaragua enfrentando una reducción del 33% en su producción, el país queda vulnerable y dependiente de la siembra de primavera.
Desperdicio
Para dimensionar el impacto de esta negligencia, es necesario traducir las cifras frías a la realidad de las mesas hondureñas.
Si tomamos en cuenta que una familia promedio de cinco personas consume aproximadamente 15 libras de frijol al mes para cubrir su dieta básica, los 44,000 quintales que hoy se pierden representan un volumen de 4.4 millones de libras.
Esta cantidad de grano, que se compró con el dinero del pueblo y se dejó vencer en los silos, habría sido suficiente para alimentar a más de 293,000 familias durante un mes completo.
En términos de seguridad alimentaria, el daño es incalculable, mientras el grano se vuelve piedra en las bodegas del IHMA, casi un millón y medio de hondureños ven limitada su alimentación por los altos costos del mercado.
El desperdicio de estos 85 millones de lempiras no es solo un fallo financiero, sino un golpe directo al estómago de la población más vulnerable que depende de la reserva estratégica del Estado para garantizar su supervivencia en tiempos de crisis.