Tegucigalpa, Honduras.-Las condiciones económicas, sociales y climáticas a nivel nacional e internacional podrían provocar que el número de hondureños en inseguridad alimentaria aumente para los próximos meses.
De acuerdo a proyecciones del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (OBSAN) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), unas 500,000 personas más entran en esta condición.
Lo anterior elevaría la cifra de personas que están en inseguridad alimentaria a 2.2 millones en el territorio, según estimaciones del OBSAN.
María Luisa García, coordinadora del observatorio, manifestó que actualmente cerca de 1.7 millones de hondureños viven actualmente en condiciones de inseguridad alimentaria y nutricional.
No obstante, advirtió que el deterioro de las condiciones económicas tanto a nivel nacional como internacional está incidiendo directamente en el acceso a los alimentos, por lo que las cifras estarían aumentando en los próximos meses.
De acuerdo con las proyecciones del observatorio, entre junio y julio de este año unas 500,000 personas más podrían caer en esta condición, lo que refleja un escenario “no tan agradable” si no se toman medidas urgentes desde el Estado.
García señaló que uno de los principales factores que está presionando esta situación es el aumento constante en el precio de los combustibles, lo que impacta en cadena a distintos sectores de la economía.
El alza en los carburantes influye directamente en el costo de la canasta básica alimentaria, pero también en servicios esenciales como salud, educación y vivienda. Esto, sumado a los altos índices de desempleo y pobreza, agrava la situación de miles de familias”, explicó.
La experta detalló que el encarecimiento del transporte, debido al alto precio de los combustibles repercute en la distribución de alimentos en los mercados locales, lo que eleva el precio de productos como frutas, verduras, lácteos y carnes.
Asimismo, indicó que también incrementa el costo de los insumos agrícolas, afectando la producción de granos básicos y otros cultivos.
“Para garantizar la disponibilidad de alimentos en los mercados, es clave que los costos de transporte sean accesibles. Si el combustible sube, todo el sistema se encarece”, subrayó.
Ante este panorama, la analista hizo un llamado tanto al gobierno central como a las autoridades locales a implementar estrategias basadas en políticas públicas ya existentes en materia de seguridad alimentaria.
Advirtió que, de no tomarse decisiones oportunas, el país podría enfrentar un aumento sostenido en los niveles de inseguridad alimentaria, afectando principalmente a los sectores más vulnerables de la población.