Londres, Inglaterra.- El viernes 26 de junio, a pocos minutos de cerrar su concierto en el Wembley Stadium de Londres, Harry Styles cayó al suelo del escenario ante la mirada atónita de miles de fanáticos.
El cantante de 32 años se ahogó mientras intentaba ejecutar uno de los momentos más esperados de su espectáculo, y lo que debía ser un instante de euforia colectiva se convirtió en segundos de angustia que recorrieron las redes sociales durante horas.
El incidente ocurrió durante un concierto en el estadio de Wembley, en el marco de una ola de calor sin precedentes en Europa que llevó las temperaturas en Londres a casi 98 grados Fahrenheit. En grados Celsius, eso equivale a cerca de 37 °C, aunque algunas zonas de la capital británica llegaron a registrar 37,5 °C esa noche.
Todo ocurrió mientras Styles interpretaba As It Was, la última canción de su lista de temas. El artista corrió por el escenario como acostumbra en sus presentaciones, pero esa carrera lo agotó más de lo habitual.
Durante sus conciertos, Styles suele realizar lo que sus fans llaman el "momento ballena", en el que toma un sorbo de agua y la escupe hacia el público.
Según los videos difundidos en redes sociales, el cantante pareció inhalar accidentalmente parte del agua mientras se preparaba para ese instante.
Comenzó a toser con fuerza antes de desplomarse al suelo y quedarse tendido de espaldas, intentando recuperar el aliento.
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Se le vio aferrarse al pecho, toser, respirar profundo y jalar el cuello de su camiseta. Unos segundos después, Styles se incorporó rápidamente y corrió hacia el borde del escenario para saludar al público, antes de despedirse de los fans y retirarse.
El propio artista se encargó de calmar los ánimos. Un fan reportó haber visto un video posterior donde Styles tranquilizaba a la audiencia diciéndoles: "Solo se fue por el camino equivocado, estoy bien, muchas gracias", antes de volver a moverse por el escenario.
La escena, sin embargo, generó una ola de preocupación entre quienes siguieron el concierto en vivo y en transmisión. Entre los comentarios que circularon en Instagram, una fan escribió: "Debo admitir que en la transmisión en vivo me asusté por unos segundos".
Otra publicó: "¡Estábamos tan preocupadas!". Y una más preguntó: "¿Alguien en el escenario intentó acercarse para ver si estaba bien?". En otro hilo, una asistente escribió: "Cuando cayó de rodillas, mi corazón se detuvo de la impresión".
Algunos usuarios señalaron que Styles padece asma, recordando que en presentaciones anteriores se le ha visto utilizar inhaladores en pleno escenario.
Un fan comentó: "La gente olvida que literalmente tiene asma. No es parasocial preocuparse por él". Otro escribió: "Creo que estaba agotado. Estaba sudando tanto, hacía tanto calor, y había tosido varias veces, así que quizás el asma se estaba activando. Dio un espectáculo increíble con un calor descomunal".
El contexto climático que rodeó la noche es determinante para entender lo sucedido. La Met Office emitió una alerta roja por calor extremo para el viernes 26 de junio, con máximas de 34 °C y mínimas de 27 °C, sin que el calor cediera hasta cerca de las 11 de la noche.
Un asistente presente en el estadio relató al Daily Mail que el ambiente dentro del recinto era sofocante, y que Styles ya "estaba empapado en sudor" desde el inicio de la velada.
"Después de las primeras dos canciones, se quitó la chaqueta y su camiseta ya estaba completamente mojada, y él dijo: '¡Oh Dios, miren eso! ¡Solo llevo dos canciones!'".
Ante el escenario meteorológico, Wembley Stadium flexibilizó sus políticas habituales de ingreso al recinto. Los asistentes pudieron ingresar con botellas de metal o plástico duro de hasta 500 ml para recargarlas en las estaciones de agua gratuitas instaladas dentro del estadio.
El agua embotellada en los bares se vendió a la mitad del precio habitual, y se instalaron puntos de protector solar gratuito en los accesos de información.
El incidente se produjo en el marco del tour Together, Together, la ambiciosa gira con la que Styles respalda su cuarto álbum de estudio, Kiss All the Time. Disco, Occasionally.
La residencia londinense en Wembley —que arrancó el 12 de junio y se extiende hasta el 4 de julio— está compuesta por 12 noches consecutivas, lo que la convierte en la residencia de artista individual más larga en la historia del estadio, superando las 10 noches de Coldplay en 2025 y las ocho noches de Taylor Swift como récord en solitario.