Tegucigalpa, Honduras.- ¿Lo que siento es amor o simplemente miedo a quedarme solo? ¿Estoy eligiendo a esta persona o solo me estoy aferrando a ella? Nadie lo dice en voz alta, pero muchas relaciones funcionan más por costumbre o dependencia que por un querer genuino y consciente.
Para la psicóloga y sexóloga Elena López Navarro, especializada en terapia de pareja, la respuesta no llega sola, pues “el amor se aprende y se construye”.
Y esa construcción empieza, según ella, por mirarse hacia adentro antes de mirar al otro. Revisar el propio patrón relacional implica volver al origen, porque “para entender por qué nos relacionamos en el presente como lo hacemos, necesitamos revisar nuestro pasado”, explica.
Ese ejercicio puede sacar a la luz ausencia de límites, falta de respeto propio o vínculos que simplemente desgastan, aunque también abre una puerta real al cambio. “Son cosas que puedes trabajar y cambiar para aprender a querer bien”, enfatiza.
El proceso puede “removernos, hacernos llorar, reír o despertar distintas emociones” —todas válidas y necesarias— pero cada paso acerca a relaciones donde uno se siente libre, cómodo y, sobre todo, puede ser él mismo.
Con voluntad, autoconocimiento y las herramientas adecuadas, querer bien es algo que cualquiera puede aprender, a cualquier edad y desde cualquier punto de partida.
“Mereces cosas buenas, que te cuiden, que te valoren, que te respeten y, por supuesto, mereces mucho amor del bueno”, concluye la especialista.
Mejore su relación con estos consejos
Mejorar un vínculo sentimental no depende de grandes gestos ni de esperar que el otro cambie primero. Según López, cada pareja tiene necesidades distintas, pero hay hábitos concretos que marcan la diferencia. Estas son cinco claves para empezar.
- Reflexione antes de señalar: Identifique qué aspectos de la relación le generan menos satisfacción. Ser honesto consigo mismo es el primer paso para cambiar algo real.
- Practique la autocrítica: No siempre el otro está equivocado. López recuerda que “debemos ser más flexibles y entender que, al igual que nuestra pareja se puede equivocar, nosotros también podemos hacerlo”.
- Prioricen la comunicación: Comunicarse bien implica decir lo incómodo con calma. Esas conversaciones difíciles son las que más fortalecen el vínculo cuando se tienen con respeto.
- Cultiven momentos de intimidad: No hace falta nada extraordinario. Según López, “basta con tener espacios tranquilos y cálidos donde poder compartir y sentirnos cerca”, tanto a nivel emocional como físico.
- Consideren la terapia de pareja: Acudir a un profesional no es un fracaso. “Ir a terapia juntos es todo un regalo que se pueden hacer como pareja si algo no va bien”, enfatiza la experta.
Señales de una relación sana
- Se comunican sin miedo: Ambos pueden hablar de lo que sienten, sus molestias y necesidades —con sinceridad y responsabilidad afectiva— sin temor a las consecuencias. Esto permite que la relación crezca en lugar de desgastarse.
- Fijan límites claros: Saber hasta dónde llega el espacio propio y el del otro es uno de los acuerdos más sanos que puede tener una pareja. Cuando esos límites se respetan, la relación gana en seguridad sin sentirse controlados.
- Tienen un proyecto compartido: Ambos comparten metas, valores y prioridades que los mantienen alineados, y ese proyecto en común es el que le da sentido a la convivencia, más allá de la compañía.