Tegucigalpa, Honduras.- Cada año, cuando llegan las vacaciones de Semana Santa, miles de hondureños salen rumbo a la playa o a destinos al aire libre, justo cuando el sol alcanza su mayor intensidad. Muchos llevan el protector solar en la maleta, pero pocos lo usan correctamente, y esa diferencia tiene consecuencias reales sobre la piel.
Lo primero que hay que entender es que el protector solar no es exclusivo de las vacaciones. La Academia Americana de Dermatología destaca que los rayos UV afectan la piel incluso en días nublados y en invierno, sin importar si se está en la playa o caminando por la ciudad.
Elegir un producto con factor de protección solar (SPF) 30 o más, de amplio espectro (que cubra rayos UVA y UVB) y resistente al agua es el punto de partida.
¿Cómo aplicar?
De nada sirve un buen fotoprotector si se aplica incorrectamente. Investigaciones en dermatología han documentado que las personas aplican entre el 20 y 50% de la cantidad necesaria para alcanzar el nivel de protección indicado en el empaque.
Es decir, con la mitad del producto, el SPF real que obtiene también se reduce a la mitad. La cantidad recomendada para cubrir todo el cuerpo es de aproximadamente una onza, lo equivalente a un vaso de shots; para el rostro, basta con media cucharadita.
Reaplicarlo es tan importante como la primera capa. Estudios prospectivos han demostrado que la eficacia de la crema solar para prevenir el fotoenvejecimiento depende directamente de una aplicación homogénea y en la cantidad estándar de dos miligramos por centímetro cuadrado.
¿Cómo elegir el producto ideal?
Con tantas opciones en el mercado, elegir un protector solar puede generar dudas. Hay aspectos concretos que conviene conocer para tomar una mejor decisión.
- Amplio espectro es indispensable: Un protector con esta etiqueta cubre tanto los rayos UVA como los UVB. Los primeros aceleran el envejecimiento y ambos contribuyen al desarrollo de cáncer de piel. La cobertura debe ser completa.
- SPF 30 es el mínimo recomendable: Para uso diario, el SPF 30 es suficiente. Si hay actividades al aire libre prolongadas, como en Semana Santa, se recomienda SPF 50 o más, especialmente en personas con piel sensible.
- ¿Mineral u orgánico?: Los protectores minerales (zinc o dióxido de titanio) son menos irritantes y más indicados para pieles sensibles. Los orgánicos suelen tener texturas más ligeras y absorción más rápida, pero pueden irritar pieles delicadas.
- La presentación sí importa: Las cremas son ideales para rostro y piel seca. Los geles funcionan mejor en cuero cabelludo o zonas con vello. Los sprays son prácticos, pero requieren frotarse bien sobre la piel para asegurar una cobertura uniforme.
- Resistente, no permanente: Los fotoprotectores resistentes ofrecen protección por 40 u 80 minutos en el agua, según su etiqueta. Después de ese tiempo, debe reaplicarse.
Errores que debe evitar
- Aplicarlo muy tarde: Muchas personas se aplican el protector solar justo antes de salir al sol o ya estando afuera. El producto necesita entre 15 y 30 minutos para activarse sobre la piel y funcionar correctamente.
- Ignorar el vencimiento: Una crema solar caducada no protege igual. Si no tiene fecha de vencimiento, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) indica que debe descartarse tres años después de su compra.
- Olvidar zonas clave: Orejas, nuca, empeine, párpados y labios quedan expuestos a los rayos con frecuencia. Son áreas que se queman fácilmente y que muchos omiten sin darse cuenta.