Tegucigalpa, Honduras.- Los frentes fríos que han ingresado a Honduras en las últimas semanas dejaron más que temperaturas bajas y cielos nublados; también provocaron un aumento notable de personas resfriadas.
Cuando finalmente el cuerpo empieza a sentirse mejor, el espejo devuelve una imagen de un rostro marchito, opaco, con ojeras profundas y una textura que no estaba ahí antes.
“La piel es un órgano inteligente, pero cuando el cuerpo está debilitado, también lo acusa”, explica Cristina Galmiche, facialista española con más de treinta años de experiencia. Durante un resfriado, el organismo concentra sus recursos en combatir la infección mientras funciones como la regeneración cutánea quedan relegadas.
“La falta de descanso, la congestión, la medicación y los cambios bruscos de temperatura alteran sus funciones básicas. Se oxigena peor, se deshidrata y pierde luminosidad”, agrega.
El sueño interrumpido agrava el panorama. “Durante un catarro, el sueño se vuelve irregular y la piel, que aprovecha la noche para repararse, no completa correctamente sus procesos de regeneración”, apunta.
Sin ese período de reparación profunda, las arrugas finas se marcan más y la incomodidad se hace evidente. Entre los tratamientos profesionales con los que puede mejorar la apariencia de su piel, Galmiche recomienda la oxigenación facial artesanal.
“Es uno de los tratamientos más completos que existen. Limpia en profundidad, fortalece la piel y devuelve la luminosidad incluso a los rostros más castigados. Es un auténtico reset cutáneo para los meses más fríos del año”, concluyó.
Recupere su brillo con estos consejos
Tras superar un resfriado, el rostro presenta señales evidentes de desgaste que van más allá del simple cansancio. Una experta enlista ocho pasos clave para restaurar la vitalidad y ayudar a la piel a recuperar su equilibrio natural de forma efectiva y respetuosa.
- Limpie con suavidad: Utilice limpiadores cremosos y sin sulfatos, que respeten la barrera cutánea ya debilitada.
- Equilibre el ph: Aplique una loción tónica calmante después de la limpieza para restablecer el equilibrio natural de la piel.
- Hidrate: Utilice sérums hidratantes o cremas nutritivas, según las necesidades específicas de su piel.
- Calme las rojeces: Use activos antiinflamatorios como la centella asiática o el pantenol en las zonas más irritadas.
- Proteger la nariz: Aplique bálsamos reparadores específicos en la zona nasal para regenerar la piel dañada por el roce.
- Descongestione la mirada: Realice masajes drenantes suaves con el contorno de ojos para reducir las bolsas y ojeras. Movimientos circulares desde el interior hacia el exterior del ojo ayudan a activar la circulación y refrescar la zona periocular cansada.
Errores que dañan su piel
- Usar pañuelos ásperos: El papel de mala calidad irrita y lastima la delicada piel alrededor de la nariz. Cada vez que se limpia, genera microfisuras que debilitan la barrera cutánea y prolongan la inflamación. Utilice paños suaves.
- Exfoliar muy pronto: Aplicar exfoliantes cuando la piel aún está inflamada o irritada empeora su estado. La piel necesita recuperar su equilibrio antes de someterse a cualquier tipo de descamación. Espere al menos una semana.
- Abusar de productos: Saturar la piel con múltiples capas de cremas, sérums y tratamientos no acelera su recuperación. Al contrario, puede sobrecargarla y generar brotes o mayor sensibilidad.