Tegucigalpa, Honduras.- Cada 6 de enero, la tradición cristiana recuerda la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús en Belén, un episodio que con el paso del tiempo se ha convertido en una de las celebraciones más emblemáticas para millones de familias.
De acuerdo con el Evangelio de San Mateo, donde nació la historia, unos magos provenientes del Oriente siguieron una estrella hasta llegar al lugar donde había nacido Jesús, a quien reconocieron como el “rey de los judíos”.
El texto bíblico relata que acudieron a adorarlo y a ofrecerle regalos, sin embargo, en ningún momento se especifican sus nombres o que fueran reyes, como ahora se les llama.
No obstante, la tradición posterior identificó a estos magos como Melchor, Gaspar y Baltasar, nombres que con el tiempo se consolidaron en la cultura cristiana y popular. Desde entonces, se les conoce como los Reyes Magos.
Según el relato, al llegar al portal de Belén, los magos ofrecieron oro, incienso y mirra, obsequios que eran de gran valor en aquel entonces. El oro simbolizaba la realeza, el incienso la divinidad y la mirra hacía referencia a la humanidad y al sufrimiento.
Aunque los Evangelios no brindan mayores detalles sobre su origen o su destino posterior, la figura de los Reyes Magos se ha mantenido viva desde hace siglos.
Hoy, su llegada se asocia con la ilusión infantil y la tradición de entregar regalos, especialmente la noche del 6 de enero.
Melchor, Gaspar y Baltasar representan una de las tradiciones religiosas y culturales más arraigadas, que cada año vuelve a reunir a familias y comunidades en torno a la fe.