Tegucigalpa, Honduras.- Casi un año después de que EL HERALDO denunciara el deterioro de un socavón de aguas negras en el barrio El Manchén, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) concluyó las obras de reparación, permitiendo la reapertura de esta importante vía de la capital.
Durante un recorrido realizado por este rotativo se constató que la circulación vehicular fue restablecida y que los comercios ubicados en la zona comenzaron a retomar sus actividades, luego de meses marcados por las restricciones de paso y los malos olores.
Transportistas que utilizan diariamente esta ruta también volvieron a circular con normalidad, aunque expresaron su expectativa de que el problema no vuelva a repetirse.
El socavón se originó en octubre de 2025 debido al colapso del sistema de aguas negras, situación que representó un riesgo para varias viviendas cercanas y obligó al cierre parcial de la calle.
La administración municipal anterior inició los trabajos de reparación; sin embargo, las obras quedaron inconclusas tras las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025 y el proyecto permaneció abandonado durante varios meses.
En ese momento, vecinos denunciaron que la paralización de los trabajos agravó las afectaciones para residentes y comerciantes.
“Esto nos afecta bastante porque vendedores de comida que se ubicaban cerca del sector se tuvieron que ir o cerrar sus locales gracias al mal olor de aguas negras que hay en el sector”, eran parte de las quejas que se presentaban en el sector.
Aunque inicialmente se había previsto concluir la reparación en noviembre de 2025, problemas relacionados con la disponibilidad de materiales y otros contratiempos retrasaron la ejecución del proyecto.
El cierre de la vía también impactó la movilidad en la capital, ya que la calle La Reforma funciona como una ruta alterna utilizada diariamente por cientos de conductores para desplazarse entre distintos sectores de Tegucigalpa.
Durante el tiempo que permaneció inhabilitada, el tránsito tuvo que ser desviado hacia otras calles, provocando congestionamientos y mayores tiempos de recorrido.
Con la finalización de las obras, vecinos esperan que la infraestructura resista el paso del tiempo y que no sea necesario volver a enfrentar un problema.