Tegucigalpa, Honduras.- El histórico Teatro Manuel Bonilla, uno de los principales espacios culturales del Distrito Central, permanece cerrado desde agosto de 2025 debido a un proceso de restauración que aún continúa en desarrollo.
De acuerdo con las proyecciones más recientes de la Secretaría de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (Secapph), los trabajos podrían finalizar en junio, pese a que inicialmente se esperaba concluir la obra en enero de 2026.
Personal encargado de la supervisión del proyecto explicó a EL HERALDO que el inmueble enfrenta retrasos debido a exigencias técnicas propias de su condición patrimonial, lo que obliga al uso de materiales especializados.
“Estamos hablando de un edificio de casi 115 años de historia, y debe tratarse con el cuidado que corresponde. Dependemos de aprobaciones técnicas y administrativas, y otro factor es la transición de gobierno”, indicaron.
Las autoridades señalaron que parte de los retrasos responden a la necesidad de respetar la antigüedad y el estilo neoclásico propio del siglo XX que caracteriza al emblemático teatro capitalino.
“Los ventanales, e incluso el material de las sillas, implican procesos largos porque se debe respetar el diseño original. En este teatro hay muchos tipos de materiales que deben conservarse”, explicaron.
Entre los elementos que caracterizan la estructura del edificio destaca el adobe, piedra y la piedra rosada. Especialistas del proyecto precisaron que algunos de estos materiales no se encuentran fácilmente en el mercado hondureño.
Contatiempos y presupuestos
El Teatro Manuel Bonilla representa la cuna y exposición del las artes escénicas, música, danza, y eventos multiculturales.
Ante un panorama de cambios y modificaciones, este rotativo constató que el único recuerdo que permanece de las exposiciones de artísticas son los cartes de las diferentes escuelas de arte, que tenían algo en común: celebrar el talento hondureño.
La exministra de Secapph, Anarella Vélez, informó en su momento que la inversión de la obra ascendía a los 60 millones de lempiras, sin embargo, miembros directos del proyecto aseguran que en la actualidad no se tiene un monto en especifico debido a los contratiempos y costos extras en el proyecto.
En ello influyó el tapizado de 210 butacas que poseen un color especial, —que autoridades solicitaron conservar para mantener la identidad original del teatro—, cuyo color y tipo de tela debía ser aprobado por el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH).
Durante el proceso de conservación, equipo técnico apuntó que tuvo que rastrear distintos proveedores hasta encontrar una tela similar, proceso que tomó varios meses. Algunas opciones fueron descartadas por no contar con autorizaciones correspondientes, sumado a los costos extra de los materiales aprobados.
Desde hace varios años, organizaciones culturales y artistas del país habrían solicitado la intervención del inmueble ante el desgaste natural que registraba su estructura.
A cuatro meses de la promesa de finalización de trabajos en el emblemático teatro, los trabajos continúan y el arte en la capital permanece parcialmente paralizado.