"De monedas hasta pasaportes": la obsesión de Trump por plasmar su imagen
Donald Trump muestra su obsesión por estampar su sello personal en múltiples ámbitos de la vida institucional y fabricar un legado antes siquiera de dejar el cargo.
- Actualizado: 03 de mayo de 2026 a las 14:47
Con el reciente lanzamiento de nuevos pasaportes conmemorativos por el 250 aniversario de la independencia del país, el mandatario muestra su obsesión por su imagen.
La más reciente de estas acciones es el lanzamiento de nuevos pasaportes conmemorativos por el 250 aniversario de la independencia del país, que incluirán el rostro del mandatario junto a la Declaración de Independencia y la bandera estadounidense, además de su firma en color dorado en una de las páginas interiores. Pero la presencia de Trump no se limita a pasaportes.
El Departamento del Tesoro anunció que su firma aparecerá en futuros billetes de dólar, lo que marcaría la primera vez que la rúbrica de un presidente en ejercicio se incluye en el papel moneda estadounidense, con una emisión prevista antes del 4 de julio y que, según el Gobierno, busca destacar los logros económicos de su mandato.
A esto se suma la aprobación de una moneda conmemorativa de oro de 24 quilates con la imagen de Trump apoyando sus puños sobre un escritorio.
La fotografía usada para la moneda es la misma que ya se exhibe en la Galería Nacional de Retratos de Washington. El diseño, avalado por un comité federal de arte integrado por miembros nombrados por el propio Trump, ha sido cuestionado por la normativa que prohíbe representar a presidentes en ejercicio en dinero en circulación.
Fuera del ámbito monetario, la imagen del mandatario se ha extendido al paisaje urbano de la capital, donde grandes fotografías suyas cubren fachadas de edificios.
Esto representa una omnipresencia visual poco habitual para un presidente en funciones.
Su rostro también se ha abierto paso en el ámbito del senderismo, ya que protagoniza los pases anuales de los parques nacionales como parte de las celebraciones por el día de la independencia, de modo que el acceso a montañas y bosques viene ahora acompañado del mismo retrato oficial.
La estrategia de colocar su apellido en piedra ha llegado a algunos de los edificios más icónicos de la capital estadounidense, como la Trump Tower de su propiedad.
Pero más allá de sus propios edificios ha llevado su obsesión a espacios concebidos como monumentos "de todos" que han pasado a llevar, en mayor o menor medida, la marca Trump.
El pasado diciembre, el Departamento de Estado presentó la nueva fachada del Instituto de la Paz de Estados Unidos, con el rótulo de "Instituto de Paz de Estados Unidos Donald J. Trump", rebautizando por primera vez un centro creado por el Congreso y dedicado durante décadas al estudio y la prevención de conflictos.
Poco después, el histórico Centro Kennedy de Washington, principal recinto de artes escénicas de la capital y memorial oficial de John F. Kennedy, fue rebautizado por su junta directiva como Centro Donald J. Trump y John F. Kennedy", una decisión que desató el malestar de la familia Kennedy y abrió el debate sobre hasta qué punto el presidente puede transformar un legado cultural dedicado al legado del mandatario asesinado. T
Además, en un intento frustrado, Trump llegó incluso a plantear que se rebautizara el aeropuerto Washington-Dulles con su apellido.
Incluso intentó que la estación Penn de Nueva York llevara su nombre como condición para desbloquear fondos federales destinados a un proyecto ferroviario en la gran manzana, valorado en unos 16.000 millones de dólares.