Tegucigalpa, Honduras.- La restauración del Teatro Manuel Bonilla avanza bajo un proceso técnico y administrativo complejo que, según fuentes vinculadas al proyecto, podría extenderse hasta junio, sin que aún exista una fecha exacta para su finalización y reapertura al público.
Aunque inicialmente se había anunciado que las obras concluirían en enero, los plazos se han ampliado debido a diversos factores que inciden directamente en el ritmo de ejecución, principalmente por tratarse de un inmueble patrimonial.
Las fuentes explicaron que el proyecto se desarrolla bajo una ruta crítica estricta, en la que cualquier atraso en una fase específica repercute en todo el cronograma, haciendo imposible acelerar trabajos sin afectar la calidad de la restauración.
Uno de los ejemplos más claros es la intervención en el cielo raso, que no puede realizarse con materiales industriales comunes. Esta labor debe ser ejecutada por un artista especializado, quien elabora las piezas de manera artesanal, lo que implica mayor tiempo de fabricación, montaje y colocación.
Cada intervención que se realiza en el edificio debe contar con la autorización del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), entidad que emite los dictámenes técnicos correspondientes y define los métodos y materiales permitidos.
Indicaron que ningún elemento puede ser modificado sin el aval del instituto, lo que convierte la restauración en un proceso altamente minucioso, donde la conservación del valor histórico prevalece sobre la rapidez de ejecución.
A diferencia de una obra convencional, este tipo de restauración requiere mayor cuidado y tiempo. Por ejemplo, las puertas no pueden lijarse de manera rápida, sino mediante procesos artesanales que respetan la madera y los acabados originales.
Asimismo, los materiales deben ser lo más similares posible a los originales, lo que dificulta su localización en el mercado actual y obliga a realizar búsquedas prolongadas para cumplir con los estándares técnicos exigidos.
En los casos donde no es posible utilizar el mismo material, se analizan alternativas como fibra de vidrio u otros componentes modernos, siempre bajo evaluación técnica y con la aprobación del IHAH.
Uno de los mayores retos del proyecto fue la búsqueda de telas para las butacas, ya que estas poseen un color especial que las autoridades solicitaron conservar para mantener la identidad original del Teatro Manuel Bonilla.
El equipo técnico tuvo que rastrear distintos proveedores hasta encontrar una tela similar, un proceso que tomó varios meses. Algunas opciones fueron descartadas por no contar con la autorización correspondiente, además de que los materiales aprobados resultaron más costosos.
Las obras contemplan la restauración de carpintería, reparación del techo, pintura general, corrección de daños en paredes, cambio de alfombra, así como la restauración y tapizado de las butacas.
En cuanto al presupuesto, las fuentes señalaron que no se maneja una cifra exacta, aunque públicamente se ha mencionado un monto aproximado de 60 millones de lempiras, dato que fue dado a conocer por la exministra de la Secretaría de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (Secapph), Anarella Vélez, su momento.
Los trabajos comenzaron de manera más formal en septiembre, aunque previamente se realizaron inventarios de puertas, sillas y otros elementos, ya que no se permitió intervenir el inmueble sin estudios técnicos previos.
Como antecedente, el proyecto forma parte del programa Protección de Industrias Culturales y Creativas en los Clúster de Música y Artes Plásticas de Honduras, bajo el nombre “Restauración del Teatro Manuel Bonilla”, iniciativa que busca preservar el patrimonio cultural, reforzar la estructura del edificio y garantizar condiciones seguras para artistas y público.
Desde hace varios años, distintas organizaciones culturales y artistas habían solicitado la intervención del inmueble, debido al desgaste natural de sus estructuras y a las exigencias técnicas que demanda la actividad artística contemporánea.