Tegucigalpa, Honduras.- La maraña de cables que atraviesa las calles del centro histórico de Tegucigalpa continúa siendo parte del paisaje urbano, a pesar de los esfuerzos anunciados para retirar líneas en desuso y ordenar el tendido eléctrico y de telecomunicaciones.
Uno de los puntos donde se evidencia esta problemática es la calle Hipólito Matute, ubicada detrás de la Catedral San Miguel Arcángel, entre la avenida Cristóbal Colón y la avenida Cervantes.
En esta zona, decenas de cables se acumulan sobre los postes y fachadas de edificios antiguos, formando una red desordenada que contrasta con el valor arquitectónico del casco histórico de la capital.
La imagen se repite en otros sectores como la avenida Paz Barahona, un tramo con alta circulación peatonal, comercios tradicionales y edificaciones históricas que forman parte de la identidad de Tegucigalpa.
También en la avenida Cristóbal Colón y la avenida Máximo Jerez persisten estructuras saturadas de cables, mientras peatones y comerciantes conviven diariamente con una imagen que refleja años de falta de ordenamiento del cableado urbano.
A inicios de julio comenzaron trabajos para retirar cables en la avenida Cervantes, donde varias líneas permanecían colgadas de postes pese a que ya no prestaban ningún servicio.
"Iniciaron bien retirando ese montón de cables que dan mal aspecto a la avenida Cervantes, pero es bueno que continúen en las otras calles y avenidas", expresó Carlos Martínez, comerciante de la zona.
Las autoridades indicaron que la intervención busca eliminar cables abandonados y mejorar la imagen de uno de los sectores más representativos del centro histórico de la ciudad.
Sin embargo, el retiro no ha llegado a todos los puntos del casco antiguo, donde todavía permanecen grandes concentraciones de cables que afectan la estética urbana.
"Atrás del Congreso Nacional hay cables que pegan a la acera y esto representa un peligro para nosotros que pasamos por la zona", denunció Martínez.
Y es que en varios sectores, los cables se encuentran amontonados, cruzados entre postes y fachadas, creando una contaminación visual que modifica la apariencia de las calles tradicionales.