Cuando todos corren para escapar de un incendio o una emergencia, los bomberos viajan a veloz carrera hacia el peligro para salvar la vida de las personas que se encuentran en riesgo.
“Yo nunca voy a olvidar que fue un bombero el que me sacó cuando me quedé atrapado entre el lodo de mi casa en el barrio El Chile, cuando paso el huracán Mitch”, recordó el capitalino Roberto Ordoñez.
Como él miles de ciudadanos deben su vida a los llamados “apagafuegos” quienes exponen su vida para salvar a otros. Por ello, el día dedicado al Bombero hondureño, no pasa desapercibido.
Ayer en el aniversario 58 de la benemérita institución los 150 elementos de este cuerpo de socorro dieron gracias a Dios por el don de la vida, con una eucaristía.
En una conmovedora ceremonia oficiada por Hermer Sorto, capellán de la institución, los bomberiles recordaron a sus colegas caídos y festejaron un año más en el Cuartel General.
“La lectura de las bienaventuranzas nos recuerda una de las prédicas más recordadas de Jesús, que es un mensaje de esperanza y ustedes son sinónimo de esperanza” manifestó el sacerdote durante su homilía.
Jaime Silva, comandante general, aseguró que en este nuevo año el reto a poner en manos de Dios es abrir nuevas estaciones en el interior del país.
“Hasta el momento contamos con 3,000 elementos entre permanentes y voluntarios quienes prestan su servicio en el país y esperamos formar a nuevos y mejores servidores” afirmó.